Se conocieron los perversos detalles que utilizó el pediatra Ricardo Russo para fotografiar a niños, todos ellos pacientes. El ahora ex médico y ex jefe de Inmunología y Reumatología del Hospital Garrahan, fue sentenciado a 10 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer la medicina, tras ser declarado culpable de la distribución, tenencia y producción de pornografía infantil en el juicio que concluyó este miércoles en la sala del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 6 a cargo del juez Gonzalo Segundo Rúa.
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Según los peritos Russo habría recolectado y distribuido material de más de 1.500 víctimas a lo largo de todos estos años. De esas 1.500 víctimas, solo dos tienen nombre y apellido en el expediente. Son hermanas mellizas, ex pacientes de Russo en el Garrahan. Sus fotos fueron encontradas en una computadora de su casa. Las imágenes fueron tomadas en su consultorio, en el marco de una consulta; Russo trataba a las hermanas por una compleja enfermedad.
En noviembre de 2015, Russo las acostó en su camilla y pidió permiso para correr de lado la ropa interior de las menores, que tenían apenas seis años, y fotografió sus genitales con su teléfono celular. La madre, presente en la sala, aceptó. No tenía motivos para sospechar. Todo lo contrario. La madre de las niñas confiaba plenamente en Russo. La sorpresa fue obvia cuando la Justicia la contactó para decirle lo que pasaba: el médico fue quien había curado a sus hijas.
Así, en el marco de una asimetría de poder total, en la vulnerabilidad de una madre y sus hijas enfermas, Russo consiguió lo que quiso: tomó nueve imágenes y las conservó. No sólo fotografió a las hermanas. Volvió a hacerlo entre julio de 2017 y octubre de 2018 con otras supuestas pacientes suyas, que no fueron identificadas hasta hoy. Russo era descuidado con sus fotos: guardaba material pedófilo hasta en la computadora de su consultorio, donde había otras 90 imágenes prohibidas.
De esta manera, el pediatra se garantizó la parte más dura de la imputación en su contra: es que tanto la fiscal Dupuy como el Juzgado Contravencional Nº6 a cargo del doctor Gonzalo Rúa lo consideraron un productor de pornografía infantil. En su discurso antes de la condena, el juez fue más allá en la tipología penal. No habló de pornografía: habló directamente de abuso.
Russo aseguraba que esas fotos habían sido tomadas por razones médicas, afirmó que eran “para un congreso”. Dupuy llevó tres especialistas al tribunal que aseguraron que no había necesidad alguna de realizar esas imágenes. El juez descartó el argumento rápidamente. Rúa aseguró “¿Por qué si las fotografías eran para un congreso no lo acreditó? ¿Por qué no pidió que se realice pericia alguna? ¿Por qué no trajo pruebas de que compartió esas imágenes con colegas, por qué no se guardaron en la computadora del hospital y sí en su domicilio? ¿Por qué no documentó esa visita médica en la historia clínica de la paciente?”.
Después estaba todo el resto de la monstruosidad, más de 1.500 videos y fotos repartidas entre el Garrahan, su cámara, su teléfono y su casa; 66 videos estaban en la notebook del médico, con términos como “kidcam” o “lollyfuck”.
El material, peritado por un analista de Gendarmería reveló sexo explícito, adultos que penetran a menores, incluso bebés. Russo habló de descargas “por error”. El juez Rúa no se lo creyó tampoco. Le recordó al pediatra antes de condenarlo que usó el programa eMule para bajar y compartir más de 200 fotos prohibidas, lo que llevó a que la agencia estadounidense Homeland Security diera la alerta en su contra que llevó a su caída.
