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Brindó detalles sobre los análisis realizados a las armas secuestradas. También declaró un amigo de Basualdo que vio de lejos el arresto.

El perito de las armas declaró en el juicio por la muerte de Fabio Basualdo

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En la audiencia de este lunes a la mañana del juicio por la muerte de Fabio Basualdo declaró el perito que analizó la pistola 9 milímetros que usaba el cabo Nelson González y los revólveres calibre 22 y 38 secuestrados en la causa.

Uno de estos últimos es el que arrojó en una verdulería Diego Martínez, el joven que junto con Basualdo era perseguido por la policía y que es juzgado por agredir y amenazar a la familia del cumpleaños donde se originó la persecución.

Y el otro revólver es el que se secuestró en el lugar donde fue muerto Fabio y que se intenta determinar si lo tenía en la mano al momento del arresto, si lo había arrojado o si como declararon algunos vecinos, fue “plantado” por policías.

El comisario Sergio Narváez, licenciado en criminalística y perito de la Policía Científica, declaró que cuando llegó al lugar del hecho, en Reconquista 610, el revólver 38 estaba en la acequia y que los policías que estaban allí se lo indicaron.

Este último punto es central para determinar la responsabilidad de González, ya que según determina la ley sobre procedimiento policial y el reglamento de la fuerza, un uniformado sólo puede extraer su arma reglamentaria durante un arresto si la persona a detener está armada.

Esto último también lo dejó en claro Narváez ante una pregunta de los magistrados. Dijo que ante un oponente desarmado, a lo sumo el efectivo sólo puede desabrochar la cartuchera de su arma.

Cabe recordar que el cabo González es juzgado por "homicidio causado en exceso del cumplimiento del deber y de legítima defensa".

El especialista también reafirmó que hubo proximidad entre víctima y victimario y se volcó por la hipótesis de que Basualdo recibió el disparo de pie porque la bala le ingresó levemente hacia arriba, según dijo.

También declaró Cristian Hernández (21), un amigo de Basualdo que estaba en una casa cercana con otros jóvenes. Manifestó haber observado a alguien corriendo por Coronel Campos que dobló por Reconquista, que lo cruzó un móvil policial y vio que levantó las manos.

Luego pensó que ya había sido detenido, pero cuando observó que la gente se aglomeraba, se acercó y reconoció a Fabio en el piso.

No dejó en claro si escuchó o no disparos durante el arresto, porque se contradijo entre lo que declaró en ese momento y lo que dijo en la audiencia, al aducir que no se acordaba.

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El comisario Sergio Narváez con el arma del policía acusado

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