Policiales Jueves, 22 de noviembre de 2018

Pegan carteles pidiendo justicia frente al Colegio de Naomi

Los alumnos de la escuela a la que asistía la adolescente de 15 años que fue asesinada tras haber sido secuestrada en el barrio porteño de Flores colocaron en el frente del establecimiento una serie de carteles en reclamo de justicia y contra la violencia de género.

En tanto, un empleado de seguridad del colegio reveló que uno de los captores era un remisero del barrio y que, a modo de ardid, le dijo a la víctima que la había ido a buscar por pedido del padre de ella.

Xiomara Noami Méndez Morales, de 15 años, asistía el segundo año del turno tarde del Liceo N° 5 "Pascual Guagliamore", situado en Carabobo 297, a cuatro cuadras de la ex comisaría 38ª de la Ciudad de Buenos Aires, y donde hubo clases aunque este jueves está cerrado por duelo decretado por las autoridades.

En las rejas del frente del establecimiento los alumnos colgaron carteles con diversas inscripciones en reclamo de justicia para "Noami", tal como la llamaban a la adolescente muerta.

"Ni víctimas, ni pasivas, mujeres combativas", rezaba una cartulina negra con letras blancas, mientras que en otra de similares características se leía: "Esto no se puede volver común en nuestras vidas".

"Señor, señora, no sea indiferente. Se matan a las pibas en la cara", señalaba otro cartel y "Vivas nos quiero. Pibas sin miedo", agregaba otra pintada sobre una sábana.

El caso

La adolescente de 15 años había sido secuestrada el martes en la puerta de una escuela del barrio porteño de Flores y por cuya liberación se pidió un rescate de drogas y $ 30.000. Fue hallada el miércoles muerta en el asiento trasero del auto de sus captores, quienes fueron detenidos tras una persecución en el partido bonaerense de Ituzaingó, informaron fuentes policiales.

Todo comenzó cerca de las 17.30 del martes, cuando la víctima, identificada como Xiomara Naomí Méndez Morales, salió del Liceo número 5 "Pascual Guagliamore", ubicado en Carabobo 297, y fue interceptada por un hombre que la llamó por su nombre y la subió al auto Fiat Duna rojo.

La tía de la víctima, Katherine, contó a la prensa que Xiomara iba caminando al salir del colegio con una amiga, a quien le dijo que la habían ido a buscar, porque uno de los captores que la hizo subir al auto es un remisero conocido de la familia.

Según los pesquisas, los delincuentes amordazaron a la adolescente, le ataron los pies y las manos, le taparon los ojos y la obligaron a tirarse en el piso de la parte trasera del auto.

A las 17.50, uno de los captores se comunicó por primera vez con la madre de Xiomara, llamada Jéssica Patricia Morales Pérez, para decirle que la tenían secuestrada.

"Patri, tengo a tu hija Naomi" (como la llaman sus padres), le dijo una voz masculina en un mensaje de Whatsapp que envió desde el teléfono de la chica. En el tercer mensaje, el delincuente le exigió unos "30.000 pesos y cocaína" como rescate para liberarla sana y salva, dijeron las fuentes.

La familia aseguró ante la prensa que primero fue a reportar el secuestro a la ex comisaría 38 (actual comisaria vecinal 7A de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires) y allí no le quisieron tomar la denuncia, que llamaron al 911 y que finalmente un policía los derivó a la ex comisaría 40 (actual 9C), donde sí pudieron denunciar el hecho.

Al tratarse de un secuestro extorsivo, comenzó a trabajar en el caso la fiscal federal María Alejandra Mángano, junto a los detectives de la División Operativa Central (ex Antisecuestros) de la Policía Federal.

El padre de la chica, quien es remisero y aparentemente también vendía y compraba autos usados, finalmente pactó con los secuestradores el pago de 30.000 pesos, los cuales dejó cerca de la medianoche en el cruce de las avenidas Boedo y Chiclana, en el barrio de Boedo.

Sin embargo, los delincuentes huyeron del lugar sin liberar a su hija por motivos que se investigan.

Para ese momento, efectivos de Antisecuestros seguían de cerca al auto con los captores, quienes tomaron el Acceso Oeste y, a la altura del partido de Ituzaingó, fueron retenidos para un control vehicular de rutina de la Policía Vial.

Allí, les pidieron la documentación y el conductor entregó la cédula verde, pero al verlos muy nerviosos, los efectivos les pidieron a ambos ocupantes que bajaran del auto, lo que hizo que escaparan a toda velocidad.

Los detectives de la PFA iniciaron entonces la persecución, que culminó en la colectora y la calle De la Guitarra, donde el auto chocó contra otro que estaba estacionado frente a una remisería y los policías detuvieron a los dos delincuentes.

En ese momento, descubrieron a la adolescente tirada y desvanecida en el piso del asiento trasero, por lo que la trasladaron de urgencia al Hospital Brandsen de Ituzaingó, donde se determinó que ya estaba fallecida e intentaron reanimarla sin éxito.

Fuentes policiales explicaron que la chica estaba tapada con una manta y cinta de embalar enroscada por todo el cuello y la cara, lo que le obstruía las vías respiratorias, y además tenía un cinturón de seguridad en el cuello.

"Creemos que murió asfixiada por las condiciones en las que la tenían, aunque no descartamos una asfixia mecánica intencional", dijo a Télam un jefe policial.

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