ver más

El hombre, conocido como el Chacal de Fray Luis Beltrán, en Maipú, fue denunciado por el hijo de su concubina, de 16 años. Se estableció que hizo lo mismo con una nena de 10 años y otro niño de 8

Pasará 20 años en la cárcel por abusar de 2 hijos y un hijastro

Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

El denominado Chacal de Fray Luis Beltrán, en Maipú, quien abusó de dos hijos biológicos y uno de su concubina, fue condenado por la Séptima Cámara del Crimen a 20 años de prisión, que deberá cumplir en el pabellón de los violadores en Almafuerte, adonde fue juzgado.

Además tenía amenazadas a las víctimas –dos varones de 16 y 8 años, y una nena de 10– para que callaran todo respecto de lo que les estaba haciendo, diciéndoles además que los mataría.

La decisión contra el hombre (su identidad no se revela porque sería identificatoria de los menores) fue adoptada por los camaristas Gabriela Urciuolo, Belén Salido y Agustín Chacón.

El debate se realizó a puertas cerradas, por tratarse de una instancia privada.

El hoy condenado tiene 52 años.

Fue la fiscal de Luján-Maipú María de las Mercedes Moya quien decidió arrestarlo, después de que el adolescente se armó de coraje y decidió denunciarlo por abuso sexual.

El chico fue sometido a exámenes psicológicos y allí se conoció que el sujeto también había abusado de sus hijitos biológicos.

La Justicia de Garantías le confirmó al hombre la prisión preventiva por uno de los casos, el del adolescente, pero al profundizarse la investigación llegó a establecer que también los dos hijitos eran blanco de sus vejámenes.

El sujeto había formado pareja con una mujer que ya era madre de un hijo y juntos vivieron en fincas de Fray Luis Beltrán donde trabajaban.

Luego vinieron al mundo una nena y un varón. Cuando el adolescente radicó la denuncia sobre el proceder del concubino de su madre, también dejó entrever que ésta conocía lo que estaba sucediendo y que no hizo nada para resguardarlos. A su hijo lo abusaba desde diciembre del 2003.

Retiran a los menores Frente a este cuadro, la Justicia de Familia retiró a los tres menores de la casa que compartían con el sospechoso, mientras se desarrollaba la investigación penal, y los derivó a un hogar de contención: la Quinta Betel. Mientras esto sucedía, comenzaron a realizarles pericias psicológicas y psiquiátricas.

Por su parte, la madre de los chicos les dijo a las autoridades que su concubino era violento con ella, que la castigaba con un cinturón y a veces con un palo de escoba.

Confirmó lo denunciado por su hijo respecto de los abusos, contando que una noche prendió las luces del dormitorio y vio a su pareja arriba del menor.

Por su parte, incluso la nena dejó de guardar silencio y alertó a la directora de la escuela sobre lo que le estaba haciendo.

También el varón de 8 años había sido abusado sexualmente. Para los profesionales de la salud mental, quizá es el que más consecuencias padece después de los abusos sexuales.

Lo más grave de las secuelas que le quedaron por los abusos a los que fue sometido es un retraso mental difícil de revertir.

La elevación a juicio de la fiscal Moya sostiene: “No se expresa bien, no sabía comer, andaba como un perro por el suelo y comía como un perro. Padece un retraso mental (producto de los abusos) que le impide ser evaluado psíquicamente”.

Quedó con graves secuelas

El niño más chiquito, según consta en el expediente, “no se expresa bien. No sabía comer y andaba como un perro por el suelo y comía como tal”.

Además , como consecuencia de los abusos sufridos, padece retraso mental, que le impide ser evaluado psíquicamente por los profesionales que tuvieron a su cargo examinarlo.

Para los profesionales de la salud mental, quizá es el que más consecuencias ha sufrido y es probable que ese estado sea difícil de revertir pese a las atenciones profesionales que se le están brindando desde que el Tribunal de Familia tomó conocimiento del grave suceso.

MÁS LEÍDAS