La revuelta ocurrió en junio de 2011. El oficial realizó una demanda laboral contra la ART que ganó por casi 200 mil pesos.

Ordenan resarcir a penitenciario que fue tomado de rehén en un motín en Almafuerte

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

Los primeros días de junio de 2011 fueron agitados para las autoridades provinciales, en especial para los encargados del sistema penitenciario. Uno de los motines más tensos en la historia del penal de Almafuerte tuvo como víctimas a seis penitenciarios que fueron tomados de rehenes. A más de cuatro años del hecho, ordenaron indemnizar a uno de los agentes.

Se trata de Javier Morales, quien inició un juicio laboral contra la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) Prevención reclamando una suma superior a 250 mil pesos en concepto de “indemnización por accidente”. El hombre aseguró que durante la revuelta en el penal de Cacheuta estuvo sometido a “20 horas de torturas, tanto físicas como psíquicas” y que recibió “amenazas y golpes”.

Una vez resuelta la situación recibió la atención de un psiquiátra que le otorgó el alta once meses después, aunque el funcionario aseguró que padece una incapacidad parcial y permantente del 30 por ciento, según determinó un perito de parte. Concretamente manifestó que sufre “desarrollo psíquico postraumático” y “reacción vivencial anormal neurótica grado IV”.

Desde la ART si bien reconocieron el accidente que sufrió el penitenciario, respondieron que no padecía secuelas de la dolencia y que el informe psicológico “no posee facultad para determinar incapacidad”.

Los jueces de la Segunda Cámara del Trabajo –Jorge Guido Gabutti preopinante, Norma Llatser y Gustavo Luquez- terminaron fallando que el oficial padece una incapacidad del 25 por ciento y por esto ordenaron que sea indemnizado con 186.965 pesos, más los intereses hasta el momento del pago.

Horas de tensión

El motín comenzó en la tarde del 5 de junio de 2011 y fue protagonizado por siete reclusos. Cerca de las 17, cuando agentes penitenciaros realizaban un traslado de internos del módulo cinco al patio de visitas. Seis presos redujeron a los uniformados con facas –armas blancas de fabricación casera- y los encerraron en una celda.

La alarma se encendió en el Gobierno provincial y la mayoría de las autoridades por ese entonces se hicieron presentes en el establecimiento carcelario de Cacheuta,  hasta el entonces vicegobernador Cristian Racconto –Celso Jaque estaba de viaje-.

Los reos reclamaban beneficios en algunas de las condenas y fue comandando por Fabián Cedrón, un interno que había escapado en 2004 de otro complejo y tenía una condena a prisión perpetua.

Tras varias horas de negociación, que se extendieron hasta el día siguiente y se hicieron mediante la radiofrecuencia de los penitenciarios rehenes, lograron que los presos desistan en su accionar. Finalmente, fueron trasladados a distintos complejos carcelarios.