Por Catherina Gibilaro y Ariel Cubellsuno_mendoza@diariouno.net.ar
Así señaló una mujer quien fue la primera en auxiliar a un vendedor de 36 años que recibió un disparo en la pierna luego que delincuentes lo tomaron como rehén y le robaron su camioneta.
"Nos contó cómo lo habían asaltado y no dejó de remarcar que su esposa estaba embarazada"

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Este suceso ocurrió alrededor de las 16 del martes y tiene su comienzo en el carril Rodríguez Peña y Maza de Maipú. Allí hay un semáforo, donde Luis Alberto Rojas(36), vendedor de la empresa Di Arco y que vive en Rodeo de la Cruz, detuvo la marcha del vehículo dado que el semáforo le indicaba rojo. A su lado se colocó una moto color blanca con dos sujetos a bordo y uno de ellos, en un abrir y cerrar de ojos, le abrió la puerta del lado del acompañante, subió y le dijo que siguiera al rodado menor. Esto mientras le apuntaba con un arma en la cabeza. Con una amenaza semejante siguió a rajatabla todas las indicaciones que le daba el delincuente.
Adelante de ellos iba la moto blanca con el otro cómplice, cuyo objetivo prioritario para después asaltar al trabajador fue buscar un lugar no muy concurrido para llevar a cabo el plan. Tras circular algunos kilómetros llegaron a la esquina de Rodríguez y San Francisco del Monte de Jesús Nazareno. Aquí se juntaron los dos ladrones, quienes tras despojar sin que se resista el aterrado hombre, lo tiraron de la Fiorino al suelo y lo arrastraron por la calle de tierra. Luego le efectuaron un disparo en la pantorrilla de la pierna derecha y escaparon. La detonación fue escuchada por dos niñas, quienes salieron de una casa creyendo que se trataba de un petardo, y detrás de ellas su madre y la hermana de ésta. Las mujeres vieron que por la calle venía gateando Rojas para pedir ayuda. No se podía parar por los dolores. “Corrimos a prestarle auxilio. Fuimos los primeros en llegar”, dijo a UNO Karina Ruiz, y “le hablábamos para que no perdiera el conocimiento, ya que estaba muy nervioso. Dado que por San Francisco del Monte pasaban autos los paramos para pedir ayuda y entre todos llamamos a la policía y a una ambulancia”. “Él, mientras tanto, nos contaba cómo había sido el asalto y no dejaba de remarcar que su esposa estaba embarazada, con gran preocupación”. “El pobre hombre que estaba desesperado, para colmo no conocía la zona y no sabía a quién pedir ayuda. Además, no se cansaba de repetir que él no se había resistido e igual lo balearon luego de robarle la billetera con la plata -creo que fueron más de $3.000-, la documentación, el celular y la camioneta. Es algo desesperante. Qué hubiera sido si las nenas salían a la calle justo cuando le estaban tirando. Es algo horrible vivir así ”, remarcó afligida. Después-siguió Karina- “llegó la ambulancia y lo llevaron al Lagomaggiore”, mientras la policía trabajaba en el lugar.