Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar
Eso les dijo Viviana Visino (53) a cinco delincuentes que atacaron su casa en Godoy Cruz, a poco de llegar su hijo de trabajar. Les apuntaron con armas y los tiraron al piso.
“No lo hagan, ustedes son asaltantes, no asesinos, no maten a mi hijo”, fue la súplica de una madre en un robo

“No lo hagan, ustedes son asaltantes, no asesinos, no se ensucien las manos matando a mi hijo”. Esta fue la súplica que le hizo Viviana Visino (53) a cinco delincuentes armados que sorprendieron a su hijo Leonardo (29) el domingo a la noche, tras llegar a su casa en Godoy Cruz.
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La mujer le dijo a UNO que a este grave hecho “donde fuimos rehenes” se suma la “barbaridad que hizo el 911. Mi hermana los llamó y le respondieron que “si quería que fueran rápido que les aumentaran el sueldo y le cortaron”.
“A esto hay que sumarle que la policía recién llegó tras un tercer llamado, 45 minutos después que se fueron los delincuentes”.
La odisea de madre e hijo no terminó aquí. Cuando fueron a radicar la denuncia a la Oficina Fiscal 4 de Godoy Cruz, a las 2.30, no les fue mejor. Le dijeron que tenían que esperar unas dos horas, y recién a las 4.30 se la podían tomar “porque había gente adelante”. Y así se volvieron, porque el shock y la desesperación eran persistentes y los habían superado.
El asalto que dejó este saldo, de una casa totalmente desvalijada, madre e hijo apuntados con armas y tirados en el suelo boca abajo, fue en la calle Juan de Garay al 100, a pocos metros del hospital Español, cuando el reloj marcaba las 22.30 del domingo. Leonardo regresaba de su trabajo y tras entrar sintió que llamaban despacio a la puerta. Pensando que era un vecino abrió y encontró delante suyo a la banda, a cara descubierta y armada, que a los empujones lo hizo ir hacia el dormitorio junto con su madre y gritando: “La plata, la plata...”.
La mujer les dijo que no tenía dinero porque todavía no había cobrado, y tan sólo contaba con $100. Por toda respuesta uno de ellos le dijo”si llego a encontrar plata te quemo a vos y a tu hijo”. Estando ella boca abajo le quitaron la alianza y buscaban joyas que no existían: “Yo, en ese momento, pensé ‘si no encuentran plata nos vuelan la cabeza’ . Ese era mi miedo mayor. Estaban a cara descubierta y uno de ellos, el más sacado, tenía un olor a alcohol espantoso... A ese le temía más, porque no se controlaba, y sostenía el arma sobre nuestras cabezas”.
Además de ser privados de la libertad durante más de 45 minutos,los delincuentes arrasaron con todo cuanto había en la casa llevándose además $1.000 del joven, toda la documentación personal de ambos, tarjetas de crédito y los celulares, para impedir que pidieran ayuda rápido. “Por lo que se llevaron –dijo la dueña de casa–, deben haber contado con una camioneta. Antes de irse les recomendaron a madre e hijo que “no se levanten ni nos miren, porque en caso contrario los quemo”, en clara alusión a que les iban a disparar. “Gracias a Dios estamos vivos, ¿pero te parece que tengamos que agradecerles esto a los delincuentes?”, concluyó muy afectada.