Este lunes se definirá si Elizabeth Ventura y Mónica Castro siguen presas en el marco de la investigación por el crimen del médico jubilado León Domingo Burela (64). La defensa de la pareja de la víctima mostró audios de escuchas telefónicas en busca de lograr la libertad.
También te puede interesar:Video: se enteró en vivo de que el joven al que escrachó por abuso sexual se había suicidado
El martes pasado, la fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, solicitó la prisión preventiva contra ambas sospechosas. Uno de los pilares de su acusación es una escucha telefónica realizada cinco meses después del hecho donde la bruja Castro le dice a su amiga: "¿Cómo que le has contado a Antonia los sacrificios que hicimos? Contale que mandaste a matar a tu marido, si ya le contás todo".
Esa jornada también presentaron sus argumentos los defensores de Ventura -Edgardo Izrua, Cristian Vaira Leyton y Agustín Magdalena-. Los letrados también apelaron a otros audios de las escuchas telefónicas.
El primero se registró el 19 de abril, cuatro días después del hecho de sangre. La conversación es entre las imputadas y para la tesis defensiva implica que, sin saber que tenían los teléfonos pinchados, hablaron sobre el crimen de Burela sin decir que fueron las autoras, lo que demostraría su inocencia.
El segundo audio es de agosto, cuando Ventura recibió una llamada de la inquilina que le alquiló la casa donde ocurrió el asesinato. La mujer habla de que recibió una llamada al teléfono fijo del domicilio donde una "voz tumbera" que la amenazó con que iban a matar a su marido, creyendo que estaba dialogando con la pareja de Burela.
Al ser consultada sobre estos audios, la fiscal Ríos decidió guardar su opinión ya que recién el próximo lunes se resolverá la prisión preventiva y, de hecho, en esa jornada tendrá el derecho a contestarle a los abogados sobre estos puntos.
El hecho
Mingo Burela fue asesinado 15 de abril pasado a las 10.30 en su domicilio del barrio Kolton, en Las Heras. Había sido cirujano del Penal de Boulogne Sur Mer hasta el 2012 y se había jubilado. La mujer estaba en el gimnasio en el momento del hecho.
Una persona ingresó a su domicilio sin forzar ninguna abertura y lo remató con cuatro disparos certeros mientras la víctima estaba sentada en un sillón.
Su mujer había salido pocos minutos antes hacia la calle para hacer ejercicio. Algunas contradicciones en su relato hicieron que los investigadores intervengan su teléfono. En las escuchas se detectó que hablaba con su amiga, Mónica Castro, sobre el crimen.
Ambas fueron detenidas e imputadas por homicidio agravado por el vínculo. Ventura como autora intelectual y Castro como partícipe necesaria. La teoría fiscal es que las mujeres contactaron a un sicario para que asesine a Burela.




