Criminal

Mató a un penitenciario y cayó porque fue a comprar un champagne para celebrarlo

Un adolescente de 15 años fue identificado gracias a su burdo accionar tras el crimen ocurrido durante un robo

Cometer el crimen de una fuerza de seguridad es uno de los peores delitos que contempla la Ley. Prevé la única pena de prisión perpetua. Pero peor que eso es sentirse tan impune a tal punto que caer detenido por el hecho cuando el asesino se dispone a celebrarlo.

El crimen de un agente penitenciario ocurrió hace un puñado de días en Buenos Aires, en la localidad de José C. Paz, y la investigación involucró a un grupo de jóvenes acusados de emboscar y matarlo durante un intento de robo.

Pero lo que más impactó de la investigación es el detalle que delató a uno de los principales sospechosos: un adolescente de apenas 15 años que, en un acto de imprudencia, fue a comprar champagne para celebrar la muerte de un "policía". Esta frase, capturada en el expediente judicial, se convirtió en una pieza clave para identificar a los responsables del crimen.

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El crimen del agente penitenciario

El hecho ocurrió en las calles de José C. Paz, donde Javier Ávalos transitaba en moto junto a su hijastra. Los atacantes los interceptaron con la intención de robarles. Aunque lograron llevarse una mochila con objetos personales y el celular del agente, no pudieron apoderarse de la motocicleta. En medio del forcejeo, uno de los asaltantes disparó varios balazos mortales contra el penitenciario, quien falleció en el lugar.

Tras recopilar testimonios, analizar cámaras de seguridad y rastrear evidencias, las autoridades identificaron a los sospechosos del crimen. Se realizaron 10 allanamientos en esa misma localidad de Buenos Aires. Aunque los acusados no fueron capturados en el momento, se secuestraron elementos probatorios que fortalecen la causa.

El detalle más escalofriante de la investigación es la acción de un menor de 15 años una hora después del crimen: se dirigió a un kiosco local para comprar una botella de champagne y dijo que era para "festejar la muerte de un policía". Esta confesión involuntaria, registrada por testigos, facilitó su identificación.

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