Por Soledad Segade
El abogado penalista Eduardo De Oro sostuvo que fallan muchos mecanismos previos a llegar a un hecho aberrante como este y que para los menores se perdió el respeto a la vida, la que es tomada como un video juego. Explicó que la Justicia de menores decidirá el futuro del menor, pero no terminará preso.
De Oro dijo a diariouno.com.ar que en el caso de comprobarse que haya sido en legítima defensa no corresponde ningún tipo de medida para el menor, o para quien viva un hecho semejante, debido a que no se puede condenar a quien se defienda de ser asesinado.
En caso que se compruebe que el menor de 13 años haya sido partícipe de la masacre no se lo puede enjuiciar criminalmente debido a su edad.
“Este tipo de cosas ocurren porque el mecanismo previo está fallando por todos lados. Esto es por la inseguridad que estamos viviendo y que quieren que la responsabilidad sea de la Justicia por la edad de imputabilidad, pero la Justicia siempre llega después de ocurrido un hecho, nunca antes”, explicó De Oro.
“La gente cree que bajar la edad de imputabilidad va a solucionar las cosas y en mi opinión no es así. Sólo facilita que ante el hecho ya ocurrido se pueda dar una sanción más drástica para el menor, pero el hecho ya ocurrió y las víctimas ya murieron”, señaló el letrado.
Una vez que el juez de menores, Gustavo Farmache, reúna todas las pericias necesarias determinará si el chico es considerado culpable o no. En caso que así lo sea podrá tomar distintas decisiones sobre dónde quedará el chico y bajo la tutela de qué institución.
Además el penalista dijo que “actualmente para los menores se perdió el respeto y el sentido de la vida, la ven como un video juego que pierden o matan a alguien y vuelven a empezar”.




