Macabro: asesina trans mató a tres mujeres y escondió una cabeza en su casa
Una persona que se presentó ante la Justicia como mujer trans, asesinó a tres personas y con 83 años desmembró a una de ellas escondiendo la cabeza en su casa: fue condenada a perpetua
Una larga investigación condujo a los responsables del caso hasta Harvey Marcelin, quien en la actualidad se identifica como Marcelin Harvey, una persona de 83 años con un extenso y violento historial. Luego de cometer dos homicidios y pasar más de medio siglo en la cárcel, esta mujer trans cometió un nuevo crimen tras haber recuperado la libertad.
Una persona residente en Brooklyn, Estados Unidos pasaba el jueves 3 de marzo de 2022 a la 1.45 de la madrugada por la esquina de Pennsylvania y Atlantic Avenues, en East New York y vio restos humanos en un changuito de supermercado por lo que inmediatamente dio aviso al teléfono de emergencias 911.
Se trataba del torso que pertenecía a una mujer y se encontraba desnudo, sin cabeza ni extremidades. Los forenses que se hicieron presente en el lugar determinaron que había muerto pocos días antes y que el cuerpo había sido desmembrado con una sierra eléctrica. Se desconoce donde quedó el resto del cadáver.
La escena, ubicada a pocos metros de negocios, un hospital y una estación de subte, aceleró el proceso de investigación. Las cámaras de seguridad que se encontraban en la zona mostraban a una mujer anciana, alta y delgada, que caminaba con dificultad empujando un carrito de supermercado. Dejó el bulto junto a bolsas de basura y después volvió a un edificio cercano, en el número 50 de Pennsylvania Avenue.
Las imágenes le permitieron a los investigadores identificar a la víctima como Susan Leyden, de 68 años, una mujer que había siido denunciada como desaparecida el 2 de marzo. Vivía en Stonewall House, un complejo residencial para adultos mayores y personas LGBTQ+ en situación vulnerable.
La mujer estaba divorciada, tenía una hija y se había desempeñado como administradora de una joyería hasta 2019. Pero después de ese trabajo su salud mental se deterioró, empezó a consumir distintas drogas y perdió todos sus ahorros.
La mujer había sido vista por última vez el 27 de febrero, ingresando al edificio de Pennsylvania Avenue con un carrito similar al que se encontró en esa esquina de Pennsylvania y Atlantic Avenues. Un empleado de limpieza del edificio declaró que había visto días antes varias bolsas con manchas de sangre en el contenedor de la basura.
Inmediatamente surgió el nombre de Harvey Marcelin, residente del departamento 3D del mismo edificio. Los encargados lo habían visto salir la noche previa con un carro de supermercado y una bolsa voluminosa. El 4 de marzo, con una orden judicial en mano, la policía allanó el departamento y la mujer fue detenida.
Es que durante el operativo fue hallada la cabeza decapitada de una mujer, sábanas empapadas en sangre, bolsas de basura y una sierra eléctrica. Los restos efectivamente correspondían a Susan Leyden, quien había sido asesinada con un golpe contundente en la cabeza.
En su declaración ante las autoridades Marcelin admitió que había intentado deshacerse del cuerpo, pero negó haber cometido el homicidio y que otra mujer estaba involucrada en el hecho, pero su relato fue inconsistente. El 7 de marzo encontraron una pierna humana envuelta en bolsas dentro de un neumático en Cypress Hills y los análisis de autopsia confirmaron que pertenecía a Leyden.
Además, los investigadores constataron a través de las cámaras de un local de Home Depot que Marcelin había comprado allí una sierra eléctrica, bolsas de residuos de consorcio y productos de limpieza el 1 de marzo. Mientras que otra grabación registrada el 2 de marzo, lo captó circulando en un scooter eléctrico con una bolsa que contenía la pierna amputada de la víctima.
La detención de Marcelin reabrió un historial que no había sido tenido en cuenta por las autoridades. Harvey Marcelin, que había nacido en 1938 en Harlem y cometió su primer crimen en 1963 al asesinar a su ex novia Jacqueline Bones de tres disparos, luego de que la mujer aceptara testificar en su contra. Marcelin fue condenado por la Justicia a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.
Después de más de 20 años de permanecer encarcelada, recuperó la libertad en 1984. Pero un año después, asesinó de 33 puñaladas a Ana Laura Serrera Miranda, una trabajadora sexual de 29 años, y abandoba su cuerpo en bolsas de basura en Central Park. Por este nuevo crimen, Marcelin se declaró culpable de homicidio involuntario y volvió a la cárcel.
Marcelin solicitó entre 1986 y 2019 la libertad condicional en 15 ocasiones pero todas fueron rechazadas. Sin embargo, a fines de 2019 a los 81 años, la homicida fue liberada bajo el argumento de que ya no representaba un peligro para la sociedad.
Otra liberación y cambio de género
Mientras permaneció en libertad, Marcelin inició su transición de género, se presentó como mujer trans y empezó una relación con Susan Leyden. El vínculo fue inestable, con muchas discusiones y separaciones. Los investigadores creen que el rechazo de Leyden fue el detonante del crimen.
Marcelin fue acusada el 30 de marzo de 2022, de asesinato en primer grado, manipulación de pruebas y ocultamiento de cadáver. Durante su declaración dijo ser inocente y sostuvo que una amiga, “celosa” por esa relación, había cometido el crimen.
En una entrevista concedida al New York Post, Marcelin relató su infancia, indicando que estuvo marcada por abusos y afirmó: “Cuando hacía esas cosas no era yo”. Comentó con una llamativa frialdad los asesinatos de 1963 y 1985, que los consideró justificados, y aseguró tener dos personalidades: una femenina “normal” y otra masculina, violenta.
Debido a su identidad de género, las autoridades de Nueva York la alojaron en una cárcel de mujeres, una decisión que generó controversia entre otras internas. Distintas organizaciones LGBTQ+ reclamaron el respeto a su identidad, mientras que sectores críticos advirtieron sobre el riesgo para otras reclusas, dada su peligroso historial de violencia contra mujeres.
Durante el proceso judicial, el psiquiatra forense Louis Lesinger describió a Marcelin como “inteligente, manipuladora y plenamente consciente de sus actos”, mientras que para los investigadores, el error de la Justicia fue haberla considerado inofensiva por su edad.
El juicio a Marcelin por el asesinato de Susan Leyden comenzó el 1 de marzo de 2024 y hasta el momento no ha teido defición. Atravesado por el horror del crimen y un debate social que permanece abierto, el caso volvió a poner en primer plano una pregunta incómoda: cómo evaluar el riesgo real de quienes, aun después de décadas de prisión, vuelven a matar.
Fuente: la100.com





