ver más

El violento ranking lo lidera Guaymallén, donde la disputa provocó siete de esos crímenes. En lo que va de febrero ya son 35 los homicidios, casi el doble de lo registrado en 2013.

Los enfrentamientos entre bandas se cobraron 22 muertos en 54 días

Una emboscada, unas cuantas detonaciones, un par de puñaladas. La violencia en las calles del Gran Mendoza grita cada vez más a través de las armas, y las consecuencia son casi siempre fatales. En lo que va de este 2014 ya son 35 los mendocinos que murieron asesinados, de ellos 22 cayeron en la feroz disputa entre bandas delictivas. La tendencia es alarmante: en enero de este año se registraron 20 homicidios, más del doble de los 9 que marcaron el enero del 2013, y esa escalada de violencia parece continuar intacta. Sólo en los primeros 19 días de febrero ya ocurrieron 15 crímenes, cuatro más de las muertes violentas de todo febrero del 2013.

Los escenarios no dejan de repetirse. En esos barrios de Guaymallén, Las Heras o Godoy Cruz en donde la marginalidad anida y la pobreza apremia, las diferencias no dejan de dirimirse a balazos, y nada parece ponerle un freno a esa forma de imponerse.

La disputa del control de la delincuencia y, por ende, de la venta de drogas en Guaymallén es cada día más cruenta, y eso tal vez explique el porqué este departamento lidera el ranking de crímenes entre bandas de este año. En medio de la disputa por quién tiene el control de la delincuencia de ese enorme departamento, ya acribillaron a 6 personas, la mayoría jóvenes menores de 24 años.

Según los investigadores locales, allí son cada vez más los menores de edad que hacen de sicarios o lideran las bandas delictivas, aprovechando la impunidad que les brinda tener menos de 16 años.

“La mayoría de estos asesinos empieza a delinquir a los 14 años y de ahí a matar a alguien hay un pequeño paso. El problema que tenemos hoy en día es que han proliferado mucho estas bandas, que se disputan el control que supo tener el Casca Tello, o la banda de los Poblete, que si bien eran delincuentes tenían otros códigos”, recordó un investigador de ese departamento. Ese pesquisa no evitó recalcar que mientras más crecen las bandas delictivas en la zona, en contra partida parece disminuir la cantidad de policías abocados a la prevención. “De 600 que éramos en el 2012, ahora creo que no superamos los 500”, justificó.

El triste ejemplo de este tipo de enfrentamientos fue el asesinato del pequeño Agustín López, el chiquito de 4 años que murió el 2 de este mes cuando recibió un balazo en el momento en que dos grupos medían su poderío a disparos en el barrio Cooperativa. Por este asesinato se detuvo a un menor de 17 años que habría actuado en complicidad con un mayor de edad.

Otro ejemplo del protagonismo de estos sicarios menores fue el ataque ocurrido el jueves 13, que dejó como saldo dos asesinatos. Ese día fue acribillado Ismael Muñoz (19), el joven que viajaba en una moto con su amigo Lucas Guerrero (16), quien en el ataque recibió 3 balazos, uno de ellos en la cabeza y falleció el miércoles pasado en el Hospital Central. Por estos crímenes los pesquisas buscan a un chico de unos 15 años que se hace llamar el Champol, aunque no descartan que este homicidio se haya cometido en venganza del crimen de Diego Méndez, ejecutado el lunes 10 durante un asalto en el barrio Lihué.

Chicos apuntan, chicos muerenTanto en Guaymallén como en Godoy Cruz y Las Heras, que ostentan el segundo puesto en el ranking de crímenes cometidos en lo que va del mes, se repite una ecuación: no sólo los que matan son jóvenes, sino que quienes mueren a sangre fría también lo son. De los 15 asesinados este mes, 10 de las víctimas tenían menos de 25 años.

Quienes tienen la tarea de investigar estos crímenes aseguran que en varios casos, tanto las víctimas como los victimarios deciden sumarse a determinadas bandas sólo por el “amparo que les da el hecho de pertenecer. Muchos de estos chicos no ganan dinero trabajando para tal o cual, muchos se cobran con drogas y hacen lo que les mandan, porque saben que estando en la banda tienen protección”, aseguran.

MÁS LEÍDAS