Entablar una relación de amistad. Intercambiar cartas. Ganarse su confianza. Camuflar abusos sexuales con juegos infantiles. Ese fue el modus operandi que, según la Fiscalía, un celador de 50 años utilizó para atacar a un alumno de 6 años en una escuela religiosa de General Alvear. A casi un año del comienzo de la investigación, ahora se confirmará si el sospechoso continúa privado de su libertad.
Las pruebas contra un celador detenido por abuso: la carta, la foto en Facebook y el "juego de la lombriz"
Un juez confirmó la detención del hombre de 50 años que está imputado, junto a otro sospechoso, por haber abusado sexualmente de un alumno de 6 años
El 3 de abril de 2025, una mujer de 28 años se acercó hasta la Comisaría 46 ubicada en Bowen y realizó una denuncia que estremeció a todos. Palabras más palabras menos, dijo que su hijo de 6 años había sido abusado sexualmente en la escuela San Cayetano, a donde cursaba los estudios primarios.
La denunciante detalló que el niño primero le dijo que "mi amigo del barrio me hizo daño en la cola", asegurando que se llamaba "Bruno". Al ver que su madre se ponía triste, se desdijo y finalmente aclaró que tenía un "amigo de la escuela" con quien jugaban al "juego de la lombriz" que consistía buscar a ese insecto que se escondía en el pantalón.
La detención del celador por abuso sexual
En ese primer relato a su madre, el menor dijo que su "amigo" era quien les daba las tortitas en la escuela y que siempre tenía puesta una campera azul con líneas blancas. Rápidamente, la investigación se direccionó a un celador de 50 años que trabaja en la institución y cumple todos esos requisitos -se reserva su identidad-. Incluso en su perfil de Facebook se encontraron fotos con esa prenda de ropa.
En cuestión de una semana, se le tomó declaración informativa. Pero a mediados de junio fue imputado formalmente por abuso sexual con acceso carnal. El celador quedó detenido pero en modalidad domiciliaria, ante la falta de pruebas en ese momento que le dieran mayor contundencia a la acusación.
A medida que el expediente fue avanzando, las evidencias en contra del celador fueron cada vez más. Sobre todo con las versiones que fue aportando el alumno en distintas instancias del proceso.
La reconstrucción de la Fiscalía aportó que los abusos sexuales habrían ocurrido desde 2022 hasta abril de 2025, tiempo en el que celador se ganó la confianza de la víctima regalándole chocolates y golosinas. También habrían intercambiado cartas que dejaban escondidas detrás de un armario de la escuela. Incluso se realizó un allanamiento donde se encontró un papel que tenía escrito "no se habla de Bruno".
Pero los abusos sexuales no se circunscribieron solamente a la escuela San Cayetano. La imputación sostiene que el celador junto a un familiar -está imputado pero en libertad- llevaron al menor a una "casa naranja" donde le dieron un teléfono celular para que jugara mientras lo filmaban y le sacaban fotos. En esa instancia, también habría sido abusado sexualmente. Este hecho fue calificado como rapto propio agravado por ser la víctima menor de 13 años, abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores.
Este jueves se realizó una audiencia donde la defensa del celador intentó que un juez le otorgue la libertad. Sin embargo, el magistrado definió la resolución para la próxima semana.





