Policiales Lunes, 22 de octubre de 2018

Ladrones muertos en Guaymallén: todo apunta a dos casos de legítima defensa

Fuentes judiciales adelantaron que las pruebas no complican a ninguna de las cuatro personas vinculadas en los hechos de la semana pasada.

Dos ladrones muertos en asaltos y un mismo camino judicial. Hacia la legítima defensa se encaminan los expedientes de los hechos ocurridos en Guaymallén la semana pasada con diferencia de dos días y las personas que intervinieron no serán imputadas.

Así lo comentaron fuentes judiciales en referencia a las muertes de Marcelo Alejandro Cornejo (19), ocurrida el miércoles en Los Corralitos, y de Diego Gustavo Campero Ortiz (31), que tuvo lugar en Buena Nueva durante la jornada del viernes.

Tal como se vislumbraba en las primeras horas y según han determinado las pruebas que se realizaron, todo indica que el fiscal de Homicidios Horacio Cadile interpretará que se trataron de casos de legítima defensa.

Las cuatro personas que intervinieron -dos en cada hecho- recuperaron su libertad a las pocas horas tras tomarle una declaración informativa -paso intermedio entre ser testigo o imputado-. De no mediar sorpresas, no serán formalizados en las causas.

Los Corralitos

Cornejo murió aproximadamente a las 19 del miércoles, cuando intentaba escapar de un supermercado ubicado en el centro de esa localidad tras arrebatarle un puñado de billetes a una de las cajeras. En su escape fue alcanzado por dos carniceros que lo redujeron en el piso y, mientras esperaban la llegada de personal policial, quedó sin vida.

En un primer momento se sospechó que fue estrangulado y golpeado, pero el informe del Cuerpo Médico Forense (CMF) descartó esta versión. El estudio arrojó que Cornejo sufrió un colapso ya que tenía un tamaño de corazón mayor al normal. Restarán que el análisis anatomopatológico determine si esto es por el consumo de estupefacientes, tal como sospechan los pesquisas.

Pero otra prueba es fundamental: las cámaras de seguridad del comercio muestran cómo los carniceros redujeron al ladrón y no le propinaron golpes en la secuencia, más allá de los forcejeos normales para tal situación.

Buena Nueva

Para interpretar la legítima defensa en la muerte de Campero hay un dato que es clave: un casquillo de 9 milímetros que fue hallado en las inmediaciones del hecho. Esto prueba que los ladrones que huían tras robarse un martillo neumático en el barrio El Trébol efectuaron disparos contra los dos obreros que lo perseguían, tal como aseguraron en su declaración informativa.

Según establece el Código Penal, esto constituye las circunstancias de agresión ilegítima por parte de los agresores y empleo de un medio racional para repelerla por parte de los autores de la muerte -los albañiles de 26 y 23 años atropellaron la moto en que circulaban los delincuentes-.

Si bien ambas investigaciones continúan juntando evidencias para confirmar la hipótesis de la legítima defensa, altas fuentes judiciales anticiparon que las cuatro personas que amedrentaron los asaltos en Guaymallén no sufrirán consecuencias penales.

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