Por Enrique Pfaab epfaab@diariouno.net.ar
El joven, padre de dos niños, había sido despedido e intentó suicidarse en la estación de trenes de Palmira
La hazaña de 2 efectivos le salvó la vida a un hombre
SAN MARTÍN– Sergio Agüero no es el Kun, pero ayer hizo una gambeta magistral, mejor que cualquiera que pudiera haber hecho el genial futbolista. Le gambeteó a la muerte, después de construir una pared maravillosa con su compañero Walter Albornoz. No son jugadores afamados. No ganan millones. Son dos policías mendocinos que ayer se treparon a una torre de 30 metros y convencieron a un muchacho de que el haber sido despedido de su trabajo no era motivo válido para quitarse la vida. Que no hay ningún motivo que justifique esa decisión.
Recomendadas
Sucedió ayer a la siesta en la playa de maniobras de la estación de trenes de Palmira. Un hombre de 27 años que integra el plantel de 40 personas que realizan seguridad privada en el lugar decidió que ya no valía la pena vivir. Hace unas semanas la empresa que realiza ese servicio comenzó a reducir personal. Meses atrás el Estado nacional dio de baja la concesión de la línea férrea a América Latina Logística y comenzó una reestructuración. Así el personal de seguridad privada fue cambiado por policías que cumplen las guardias como servicio adicional. “Ya despidieron a 8 personas, pese a que nos habían dicho que el servicio se iba a combinar con la Policía. Este muchacho había tomado la decisión de suicidarse porque hoy le dijeron que lo despedían a él”, contó un compañero de trabajo.
El hombre, que tiene esposa e hijos, fue hasta la torre de iluminación de la playa que está en el paso El Milagroso y se subió a ella. La columna tiene unos 30 metros de altura y 80 centímetros de diámetro y se sube a ella por adentro. Llegó arriba y comenzó a despedirse de sus seres queridos por celular. Esto hizo que se diera la alarma y al poco tiempo ya había al pie de la torre una gran cantidad de policías, los bomberos voluntarios locales y la ambulancia del SEC. Al poco rato llegó también el Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS) al mando del comisario general Rubén Páez.
Había que hacer algo urgente. Entonces Sergio Agüero (43), subcomisario y jefe de la Comisaría 28, decidió subir él mismo a dialogar con el muchacho. Junto con él trepó el oficial inspector Walter Albornoz (36), del GRIS. Ambos policías tienen preparación para ese tipo de situaciones. Fueron unos 20 minutos de diálogo y finalmente lograron que el angustiado trabajador los acompañara de regreso al suelo, a la vida.
“Es nuestro deber. Estamos para esto. Una persona que toma este tipo de decisiones es alguien que simplemente está clamando por ayuda”, dijo Agüero cuando el hombre rescatado ya estaba siendo trasladado al hospital Perrupato con una fuerte crisis nerviosa.
Fue una gambeta magistral de Agüero y una pared maravillosa con Albornoz. Terminaron llenos de tierra, de transpiración, sin millones en sus bolsillos. Pero nadie les podrá quitar la satisfacción de la maniobra.