Una familia de campo. Padre, esposa y cuatro niños. Una noche van al velorio de un amigo y nunca más regresan. ¿Cambio de trabajo y vida? ¿Víctimas de un asesinato múltiple? El caso de la familia Gill en Entre Ríos, a más de 23 años de haber ocurrido, sigue siendo uno de las investigaciones por desaparecidos más misteriosas de Argentina y que parece encaminarse a no tener ninguna respuesta certera.
La familia Gill: el matrimonio con cuatro niños que desapareció hace 23 años y nadie sabe nada
Ocurrió en Entre Ríos a principios de 2002 y desde entonces se convirtió en uno de los casos de desaparecidos más misteriosos del país
Para comienzos de 2022, la familia Gill estaba compuesta por Rubén (56), su esposa Margarita (26) y cuatro niños de 12, 9, 6 y 2 años. Todos vivían en la estancia La Calendaria, un predio de 500 hectáreas ubicada en las afueras de Paraná, Entre Ríos. Allí realizaban sus labores rurales como caseros del lugar, al menos hasta la noche del 12 de enero de ese año.
La última vez que fue visto el matrimonio y sus cuatro hijos fue en un acto loable: se dirigieron al velorio de un amigo. Desde entonces, ninguna certeza más hubo sobre los desaparecidos. Si algunas hipótesis, apuntando a una masacre cometida por el patrón y dueño de la estancia, pero que no pudieron tener buen desenlace en la investigación.
Desaparición e investigación
Personas del entorno íntimo de la familia Gill notaron sobre su desaparición casi tres meses después. A mediados de abril, el dueño de la estancia, Alfonso Goette, le dijo a su hermana que los caseros no habían regresado luego de 3 meses de vacaciones que les había dado. Primer punto que llamó la atención: nunca les daba más de 15 días de descanso.
Pensar que la familia se había ido por cuenta propia era la teoría que tenía menos aceptación: en la estancia dejaron todos sus elementos personales, no tenían medios de transporte ni económicos para movilizarse y Margarita, que también trabajaba en una escuela rural, no había cobrado su últimos sueldo. Difícil pensar que personas de campo que viven con lo justo y lo necesario tengan esas actitudes desprendidas.
Las pistas continuaron apuntando con el patrón Alfonso Goette. Se sabía que el hombre era irascible. No sólo maltrataba y tenía actitudes discriminatorias con vecinos de esa zona rural de Entre Ríos: también estaba enfrentando un juicio laboral por parte de Rubén Gill.
Allanamientos, muerte y falta de respuestas
Todas estas pruebas motivaron varios allanamientos y hasta inspecciones con drones en la estancia ubicada en Entre Ríos. El objetivo era detectar si efectivamente los cadáveres de la familia Gill estaban enterrados en algún punto de las 500 hectáreas de La Calendaria. Sin embargo, todos los operativos fueron infructuosos.
Claro que Alfonso Goette declaró en la causa y supuso que sus empleados habían viajado a Santa Fe a visitar a algunos parientes que tenían en esa provincia. O incluso que se habían ido a otra localidad en busca de un mejor trabajo.
El 16 de junio de 2016, el patrón de la estancia murió en un accidente vial cuando tenía 78 años. De esta forma, tal vez se llevó a su tumba alguna verdad sobre la familia de desaparecidos. O tal vez no. Pasaron 23 años y las dudas siguen revoloteando en ese pueblo de Entre Ríos.





