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La desgarradora carta de una colega de Paola Tacacho, la profesora de inglés asesinada a puñaladas

"La amenazaba de muerte abiertamente", cuentan tras el femicidio en Tucumán. Paola Tacacho, profesora de inglés, ya había denunciado a su asesino

Paola Tacacho, profesora de inglés, fue asesinada a puñaladas tras ser atacada por un hombre, en pleno centro de la capital tucumana. Luego del femicidio el agresor, un ex alumno, se suicidó al ser rodeado por un grupo de vecinos que le impidió escapar del lugar. En una desgarradora carta, Cecilia, una colega de la víctima, cómo vivía amenazada.

El autor del crimen fue identificado como Mauricio Parada Parejas, un exalumno de Paola Tacacho. El femicidio que conmocionó a todo Tucumán, sucedió el viernes alrededor de las 21 en la calle Monteagudo al 500, en pleno centro de la capital provincial, donde la víctima fue atacada al ser tomada por detrás y apuñalada con un cuchillo en distintas partes del cuerpo.

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Fuentes policiales informaron a Télam una la cámara de seguridad de un local captó el momento en el que un hombre mantuvo una discusión con la mujer, quien comenzó a caminar como para retirarse.

En ese momento, el femicida la tomó por la espada y la apuñaló varias veces, tras lo cual la soltó e intentó escapar por la calle Santiago.

Sin embargo, un grupo de vecinos que vio lo que ocurrió lo rodeó e impidió que escapara, por lo que el hombre tomó el cuchillo, se lo clavó en el pecho y murió casi en el acto.

"Esto fue crónica de una muerte anunciada"

Tras el femicidio, Cecilia López, una colega de Paola, la recordó con una carta que se viralizó por Facebook:

"A la Pao la conocí en 2014. Fue una de mis primeras colegas", recordó la docente.

Un año después comenzaría la pesadilla, con la llegada de un alumno "muy sombrío", quien tras dejar el cursado comenzó con las conductas de acoso y hostigamiento.

"Inventaba cuentas fakes con agresiones, pero se ensañó particularmente con la Pao. Conmigo jamás se metió, por suerte. Pero siempre hablábamos de eso. La amenazaba de muerte abiertamente, le decía que le quedaba poco tiempo. A mis otros compas les escribía diciéndoles que le avisen. Ella habló con el colegio porque es donde arrancó todo, aunque él ya no asistía. Pero se lavaron las manos, se desentendieron por completo. Ella vivía a la vuelta. El se sentaba en esa esquina, rondaba constantemente. Yo lo vi muchas veces. Ella se hartó de denunciarlo y lo único que hizo la Policía fue poner una perimetral".

Paola hasta cerró sus redes sociales "para tener un poco de paz", pero el hostigador no depuso su actitud.

"Una vez nos contó que el tipo se metió a su edificio e hizo pintadas en su piso. Otra (vez), que fue (ella) a hablar con la familia de él, acompañada de un vecino, y también se desentendieron, diciendo que él era adulto y tenía problemas mentales. ¿Qué no hizo la Pao? No sabíamos cómo ayudarla".

Según contó Cecilia, Tacacho estaba planeando irse a Europa, y eso le generaba "un poco de paz". "Pero esta mañana despierto y veo su foto en todas partes. Me atravesó un frío por la espalda. Que nunca les toque sentir este hueco en el estómago, porque asesinaron a sangre fría a una compañera que querías, que admirabas. Esto fue crónica de una muerte anunciada. No puedo creer estar escribiendo esto. No puedo creer que ya no esté. No puedo creer que nuestras vidas no valgan nada, que nos maten porque sí", agrega.

Según cuenta, el agresor "era un ex alumno que se ensañó con ella porque sí". "Nunca pasó nada entre ellos, fue deliberado. (Paola) vivió estos cinco años con miedo y terror. Nunca pudimos hacer nada más que escucharla. La justicia no existe, y menos para nosotras. La Justicia tuvo cinco años para evitar esto y no hizo nada, gente, nada. No me entra la impotencia en el cuerpo, ni el desconcierto. No sé de dónde sacar consuelo, esperanza, paz en medio de tanta violencia. Es una pesadilla. Cierro los ojos y sólo escucho su voz y su risa, mientras se fuma un pucho. Tengo el alma quebrada".