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Julio perdió todo lo bueno de la infancia

Por Catherina Gibilarocatherina.gibilaro@diariouno.net.ar

Debió haber estado jugando o viendo dibujitos animados en un televisor. Pero Julito murió en la calle como producto de la miseria que conoció desde su nacimiento y del descuido de su padres.

Porque el pequeño, aunque a muchos les pese, estaba pidiendo limosna con sólo 4 años cuando fue atropellado en Godoy Cruz.

Para él ya era natural hacerlo. Más allá del frío y de los peligros que implica una calle tan transitada como el Corredor del Oeste.

Él era inocente y pensaba que tal vez mendigar era un juego, justamente porque quizás no conoció otra cosa mejor.

Su madre recibe subsidios y ayuda estatal(tuvo 6 hijos y espera otro), pero esto no habría alcanzado para darle una vida mejor a sus pequeños.

Quizás en otros momentos el Estado haya se haya ausentado de la vida de esta mujer.

Debe haber, lamentablemente, muchos “Julios” dando vuelta por la particular decisión de los que engendran hijos a la espera de un subsidio. Y también de quienes se los otorgan.

Como miembro de la sociedad, también me siento responsable y lloro la muerte del querido Julio, porque con ella se perdió todo lo bueno de la infancia.

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