El Misterio de Seguridad que rodea las ausencias de los jubilados desaparecidos Pedro Kreder (79) y Juana Morales (69) en Chubut, ha entrado en una etapa crítica. Cerca de cumplirse cinco meses de aquel 11 de octubre de 2025, cuando salieron de Comodoro Rivadavia con destino a Camarones, el Gobierno ofrece una jugosa recompensa para quien pueda aportar datos certeros.
Jubilados desaparecidos de Chubut: la recompensa que ofrece el Ministerio de Seguridad por encontrarlos
A más de cuatro meses de las ausencias de Pedro Kreder y Juana Morales, jubilados desaparecidos de Chubut, la recompensa generó un aluvión de llamados
No obstante, la recompensa, que debería ser una herramienta para destrabar la causa se ha convertido, por momentos, en un arma de doble filo para los investigadores y los allegados, que no tienen otro objetivo de conocer pistas que lleven a dar con los jubilados desaparecidos de Chubut.
Jubilados desaparecidos de Chubut: la recompensa millonaria y la “lluvia de llamados”
El Ministerio de Seguridad de Chubut mantiene sobre la mesa el ofrecimiento de 10 millones de pesos para cualquier persona que brinde información fehaciente que permita dar con el paradero de los jubilados desaparecidos. Esta medida provocó una reacción inmediata: una verdadera “lluvia de llamados” al 911 y a las brigadas de búsqueda.
Sin embargo, la efectividad de la recompensa es hoy motivo de debate. Según reveló Gabriela Kreder, hija de Pedro, la implementación del dinero generó un aluvión de alertas de supuestos avistamientos en distintos puntos de la región.
“Aparecen personas diciendo que los vieron en tal o cual lugar. Se corrobora todo: cámaras, rastrillajes en el sitio... pero en general es gente que cree verlos y no son ellos”, explicó con resignación. Hasta el momento, ninguna de estas comunicaciones ha permitido avanzar un centímetro en la localización de la pareja.
Jubilados desaparecidos de Chubut: el video del último registro
Uno de los puntos clave de la investigación es el video de una cámara de seguridad captado el día de la desaparición en la zona de Caleta Córdova. En las imágenes se ve a la camioneta Toyota Hilux gris circulando con normalidad minutos antes de las 10 de la mañana. Según las pericias de la División de Investigaciones (Cibercrimen), en ese momento solo Pedro Kreder y Juana Morales estaban dentro del vehículo, sin señales de persecución ni de terceros.
Sin embargo, para la familia, lo que ocurrió con los jubilados desaparecidos después de que el vehículo fuera hallado empantanado en el Cañadón de Visser (Rocas Coloradas), es un enigma que la justicia no logra explicar. Gabriela Kreder ha sido contundente al rechazar la teoría del accidente:
- Conocimiento del terreno: “Papá conocía la zona. Él sabía que era peligrosa y por eso nunca hubiera entrado ahí por voluntad propia”, enfatizó.
- El escenario de la camioneta: El vehículo fue hallado cerrado con llave, con dinero, comida, agua y hasta un encendedor en su interior. “Cualquiera en su lugar habría intentado hacer fuego para señalizar su posición”, sostiene la hija.
Hipótesis y cabos sueltos sobre los jubilados desaparecidos
A pesar de que las pruebas de ADN en la camioneta no arrojaron rastros de otras personas, la familia pide no descartar la intervención de terceros. Existe un testimonio que sigue siendo un cabo suelto: un testigo que afirmó haber visto la camioneta saliendo de un basural con dos hombres a bordo, una versión que contradice la imagen de la pareja de jubilados transitando sola.
Actualmente, la causa permanece bajo la carátula de “Averiguación de paradero / Desaparición de persona”. Los operativos ya no son permanentes, sino que se activan bajo la modalidad de “datos concretos” que surgen, en gran medida, por el incentivo de la recompensa.
Para los allegados de Pedro y Juana, la vida transcurre hoy en una vigilia constante ante el teléfono. Mientras el desierto patagónico sigue sin devolver una sola prenda o pertenencia, la esperanza radica en que la recompensa de 10 millones de pesos finalmente tiente a alguien que sepa la verdad y se anime a hablar.









