La audiencia de este jueves por los abusos sexuales en el instituto Próvolo duró nueve horas. La monja japonesa fue trasladada a un penal ubicado en Cacheuta.

Jornada maratónica: qué declaró Kosaka Kumiko y qué delitos le imputaron

Por UNO

Fue una jornada maratónica en la investigación por los abusos sexuales a menores en el instituto Antonio Próvolo. En una audiencia que duró nueve horas, la monja japonesa Kosaka Kumiko (42) fue imputada y prestó declaración ante las partes, donde se declaró inocente.

Tras pasar la noche en la delegación local de la Policía Federal, la religiosa ingresó a la Unidad Fiscal Maipú-Luján de Cuyo, ubicada en Tribunales provinciales, cerca de las 11. Recién a las 20 finalizó la audiencia y luego fue trasladada a la Unidad Penal VII Agua de las Avispas.

En ese nuevo complejo carcelario ubicado en Cacheuta, el cual está destinado a presas que ingresan por primera vez al sistema penitenciario, la oriental quedará alojada con una custodia permanente, según detallaron fuentes judiciales.

Tras ser imputada, la monja declaró aceptando solamente las preguntas de su abogado defensor, Carlos Varela. Según trascendió, otro día ampliará su testimonio aceptando las injerencias de todas las partes, tanto el fiscal como los abogados querellantes.

Si bien la causa se encuentra bajo secreto de sumario, fuentes del caso informaron que Kumiko negó todos los hechos que se le endilgan e incluso aseguró que hay un interés económico de las víctimas detrás de las acusaciones.

En tanto que su letrado solicitó el beneficio de la prisión domiciliaria, algo que ahora analizarán los representantes del Ministerio Público Fiscal. Lo más probable es que sea negado, ya que el fiscal Gustavo Stroppiana le había negado un pedido de mantenimiento de libertad cuando la mujer estaba prófuga.

La imputación

El fiscal Flavio D'amore -subroga a Stroppiana, quien está de licencia- le notificó los delitos que le imputan a Kumiko. Son tres graves calificaciones: abuso sexual con acceso carnal como partícipe primaria, abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores; todos agravados por ser encargada de la guarda de la víctima.

La primera carátula se basa en un testimonio de una víctima que afirma que la monja japonesa le dijo que le llevara unas tortitas al cura Horacio Corbacho (56), quien la terminó vejando. Luego del hecho, la mujer le colocó un pañal para ocultar el sangrado que le produjo la violación. Está penado con 8 a 20 años de prisión.

El segundo delito tiene como sostén algunas declaraciones que afirman que la monja les tocaba sus partes íntimas a víctimas de sexo femenino. Tiene la misma condena que la calificación anterior.

En cuanto a la corrupción de menores, la investigación sostiene que Kumiko obligada a tocarse y besarse a los menores cuando se bañaban juntos. Está penado con 10 a 15 años de prisión.