Ema Zapata (70), su nieta Sheila Ares (10) y su bisnieta Aldana González (16) murieron trágicamente tras un incendio en Guaymallén hace una semana. Pero todo parece indicar que no fue un accidente. El fuego se desató intencionalmente y los próximos días serán claves en la investigación.

La madrugada del lunes pasado sacudía al trascender la muerte de las mujeres. Ambas dormían en un domicilio ubicado en calle Moyano, en San José, cuando el fuego se desató en uno de los sectores. La necropsia indicó que Ema Zapata y las menores murieron asfixiadas, pese a la intervención de Bomberos y policías que les realizaron reanimación en el lugar.

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Hasta allí parecía tratarse de una accidente trágico. Sin embargo, la investigación por el incendio en Guaymallén pasó a la Unidad Fiscal de Homicidios a los pocos días. Es que si bien todavía no está el informe final, los especialistas adelantaron que el incendio fue intencional.

No hubo cortocircuito y mucho menos algún artefacto para calefaccionar funcionando -ese día hacía calor- que pudiera explicar las llamas. El fuego en la casa de Ema Zapata comenzó en una ventana que estaba tapada por una heladera, rodeada de bolsas con prendas de ropa. No causó una gran llamarada pero sí fue consumiendo el oxígeno poco a poco.

El miércoles que viene, se espera que personal de Bomberos entregue el informe pericial a la fiscal Andrea Lazo. Allí es explicará con detalle la forma en que comenzó el siniestro y podría dilucidarse si alguien arrojó un objeto desde el exterior.

En paralelo, fuentes judiciales detallaron que se están analizando las cámaras de seguridad de la zona para detectar si hay algún posible autor de las llamas y, en consecuencia, del triple homicidio en San José.

Incluso algunos investigadores adelantaron que hay dos hipótesis sobre personas que podrían haber realizado el ataque hacia el domicilio, en caso que se termine de confirmar que el incendio en Guaymallén fue intencionado.