El esclarecimiento por el homicidio de Carlos Zúñiga, el joven de 21 años baleado el sábado en Guaymallén, avanza a pasos rápidos y firmes. El único detenido que tiene el caso fue imputado en la jornada de este lunes y las pruebas en su contra son contundentes. Víctima y presunto victimario tenían problemas de vieja data.
Minutos después del mediodía, Sebastián Palma (23) fue formalizado bajo la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Si bien en ese acto procesal no prestó declaración, es posible que lo haga en las próximas horas luego de hablar con su representante legal, según adelantaron fuentes judiciales.
Las pruebas que el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello tiene en su contra son certeras. Por un lado, una prueba de guantelete determinó que el joven tenía rastros de pólvora en sus manos minutos después del homicidio. Según especificaron fuentes ligadas al caso, también hay testigos presenciales que lo vieron en el momento que efectuaba los disparos contra Zúñiga.
En los próximos días el magistrado recibirá el informe de los cotejos balísticos que se realizaron entre los cinco casquillos de 9 milímetros que se hallaron en el teatro de los hechos y la pistola del mismo calibre que fue secuestrada.
Esto servirá no sólo para determinar si las autoridades están frente al arma homicida, sino también para reforzar la hipótesis de que la víctima fatal también estaba ramada. Sucede que algunos testigos detallaron que Zúñiga solía portar una pistola cuando iba a visitar a su hermana -en esa zona donde fue ultimado- ya que tenía una vieja disputa con Palma.
Si bien algunos testigos aseguraron que la víctima fatal también portaba un arma de fuego en la interacción, los sabuesos policiales no encontraron ningún elemento de este tipo. Es por esto que si se determina que algunas de las vainas servidas no pertenecen al arma de Palma, tomará fuerza esta versión.
Otro de los puntos grises en el expediente es el motivo por el cual el imputado atacó al joven de 21 años. Si bien para los pesquisas está claro que ambos tenían problemas de vieja data, una de las explicaciones que surgió del entorno de ambos es que Palma le debía unas zapatillas -o el dinero que valen- a Zúñiga.
El hecho
Aproximadamente a las 17 del sábado pasado, Carlos Adrián Zúñiga fue ultimado a balazos en la vía pública sobre calle Tirasso, dentro del asentamiento Buena Nueva. El joven se dirigía a visitar a su hermana sabiendo que tenía problemas con gente de esa zona, según reconstruyeron los detectives policiales y judiciales. De hecho en su perfil de Facebook el joven advertía que andaba "en la calle pero alerta" porque "muchos traicioneros por la espalda te dan vuelta.
La Policía intervino en la situación y encontró a dos jóvenes corriendo en dirección al barrio Paraguay. Ambos fueron detenidos, aunque luego Palma fue el único que quedó vinculado al expediente por el homicidio. No hay pruebas ni testigos que sindiquen al otro aprehendido en el hecho de sangre, por lo que recuperó su libertad.




