Un asesino serial dominicano, Gilberto Ventura Ceballos, conocido como "el escapista", curiosamente escapó tres veces de la cárcel -dos de ellas de máxima seguridad- y fue condenado a 50 años de prisión por matar en Panamá a cinco adolescentes entre 2010 y 2011.
Gilberto Ventura Ceballos: el asesino dominicano que mató a cinco adolescentes en Panamá
Conocido como "el escapista", Gilberto Ventura Ceballos es un asesino serial dominicano que mató a cinco adolescentes en Panamá, y logró huir varias veces de prisión
Ventura Ceballos nació el 6 de julio de 1975 en Santo Domingo, y fue detenido por primera vez en la República Dominicana por secuestrar a un comerciante dominicano de origen asiático, además de cometer otros delitos relacionados a estafas y fraudes.
Denominado "el escapista", este asesino estuvo alojado en la cárcel de Najayo en 2004, en la provincia de San Cristóbal, pero tras algunas semanas de estudiar todos los movimientos internos, logró escapar hacia Panamá con una visa de turista y otra falsa.
Las autoridades dominicanas, al referirse a su escape, nunca emitieron un comunicado para explicar las circunstancias en que se produjo la huida.
Con la ayuda de Alcibiades Méndez, un delincuente amigo suyo, Ventura Ceballos, ya instalado en Panamá, secuestró y asesinó salvajemente entre 2010 y 2011, a cinco adolescentes en la localidad de La Chorrera y se desconocen los motivos de esos crímenes. Las víctimas fueron identificadas como Yessenia Argelis Loo Kam, Yong Jian Wu, Samy Zeng Chen, Joel Maurio Liu Wong y Georgina del Carmen Lee Chen, todos ejecutados violentamente.
Los homicidios provocaron un gran impacto en la ciudad y la Policía panameña se dirigió hacia el lugar de los hechos hasta que encontró los cuerpos de los fallecidos sepultados en una residencia en el sector El Trapichito, cercano la ciudad.
El criminal logró evadir a las autoridades luego de cometer los homicidios y regresó a República Dominicana, pero finalmente los uniformados lo detuvieron y lo extraditaron a Panamá en 2011, donde luego de juzgarlo fue condenado a prisión preventiva.
Sin embargo, el 28 de diciembre de 2016, ayudado por varios cómplices, Ventura Ceballos logró escapar del Centro Penitenciario La Joyita, ubicado en las afueras de la capital panameña.
Este asesino serial se mantuvo escondido poco menos de un año, donde finalmente fue apresado el 22 de septiembre de 2017 por efectivos de la Policía en Jacó, en Costa Rica. El sujeto había llegado a días antes a ese país con documentos falsos, con el nombre de Carlos Alberto Aguirre Valencia.
Al momento de describir el itinerario del homicida, se estableció que Ventura Ceballos llegó a la capital a través del Aeropuerto Marcos A. Gelabert, de Panamá, con esposas en las manos y los pies, y fue rápidamente puesto en una prisión de máxima seguridad en la sede de la Policía Nacional.
El 27 de septiembre de 2017 fue imputado por evasión de prisión y conspiración para cometer un delito y se suponía que su juicio iba comenzar el 26 de octubre. Sin embargo, el Órgano Judicial lo pospuso para el 23 de noviembre aunque no se explicaron las razones.
El abogado del acusado, Rogelio Cruz, presentó una moción de "habeas corpus" ante el Órgano Judicial de Panamá, argumentando que la detención de su cliente previa al juicio era ilegal, y agregó que había sufrido el desprecio de los medios de comunicación.
Este movimiento fue criticado por Cristóbal Fu, representante legal de los familiares de las víctimas, quien señaló que la moción probablemente fue presentada para detener el proceso.
En medio de ese conflicto, el equipo de defensa presentó una solicitud de aplazamiento de tres meses a la Fiscalía, que fue denegada debido a su complejidad. El abogado Cruz reclamó que necesitaba tiempo para analizar el expediente de 500 páginas, ya que no había podido acceder correctamente a la causa.
Antes de la llegada del asesino al Tribunal, los familiares de las víctimas presentaron sus quejas sobre los constantes retrasos del procedimiento por parte de la defensa. Cuando el acusado llegó, trató de asumir su propia defensa, un movimiento negado por el Tribunal, y luego el propio homicida se declaró inocente de los cargos de asesinato.
El 29 de noviembre, se suspendió una segunda audiencia, ya que faltaba uno de los abogados defensores que representaban a una de las otras partes acusadas.
El 4 de diciembre el fiscal de Delito Organizado Miguel Tuñón solicitó una extensión de cuatro meses para investigar más a todos los sospechosos involucrados en el caso debido a su gran tamaño. La petición fue aceptada por el juez, Francisco Carpintero ante las protestas de los familiares de las víctimas.
Finalmente, la audiencia se concretó el 22 de junio de 2018, y allí el homicida fue encontrado culpable de todos los cargos como también su cómplice, Alcibiades Méndez, por lo que ambos fueron condenados a 50 años de prisión por asesinar a los cinco adolescentes.
La misma sentencia fue también dada a Keyla Gisselle Bendibú Salazar y Mario Luis Vega, quienes habían actuado como cómplices secundarios en tres de los asesinatos. Además fueron condenadas a 15 años de prisión Bendibú Salazar y Roberto Antonio Mariscal, por ser considerados cómplices de homicidio, pero fueron absueltos de los cargos de secuestro.
Junto con todo esto, todos serían pasados a disponibilidad de sus funciones como agentes penitenciarios por un período de 10 años una vez que cumplan sus condenas.
Mientras que el múltiple homicida, volvió a escapar de prisión el 2 de febrero de 2020, esta vez del Centro Penitenciario La Mega Joya, pero los efectivos lo recapturaron el 13 de febrero del mismo año, en el área de El Salao en Remedios, Provincia de Chiriquí.
Ventura Ceballos intentaba poder salir de la ciudad, pero e montó un operativo de búsqueda a nivel nacional y finalmente fue apresado por miembros de operaciones de Inteligencia de la Policía Nacional de Panamá.
La fuga de este asesino generó la renuncia de Rolando Mirones como Ministro de Seguridad Pública y la destitución inmediata de Carlos Romero del Ministerio de Gobierno. El 28 de noviembre de 2020 la Justicia le redujo la condena de 50 a 30 años al sanguinario asesino.






