Diario Uno > Policiales > Facturas truchas

Facturas truchas: cómo fue la investigación que condenó a un ex legislador y a una funcionaria

Este jueves una banda fue condenada por facturas truchas. Entre ellos habían un ex legislador y una ex funcionaria provincial. Cómo fue que cayeron

Fue un operativo normal, como tantos otros pero al mismo tiempo no lo fue. Un operativo de AFIP de rutina terminó este jueves con una funcionaria provincial y un ex legislador condenados, junto a otras personas, por una estafa que supera los 250 millones de pesos gracias a facturas truchas.

Era principios de 2018 cuando inspectores de AFIP llegaron hasta el Gimnasio Municipal 1 de Ciudad para hacer tareas de fiscalización. Hasta ese momento era todo parte de la rutina diaria de los empleados nacionales. Pero en medio de su trabajo notaron algo raro. Uno de los proveedores había facturado electrónicamente 35 millones de pesos. Un monto que no tenía nada que ver con la actividad del lugar.

Te puede interesar...

Al ser notificado, el proveedor decidió radicar una denuncia a fines de enero del mismo año. Ante la Justicia aseguró que, por recomendación de un conocido, había cambiado de contadora. Había sido un conocido del ambiente del rugby el que le había sugerido el nombre de una mujer que se podía ocupar de sus cuentas.

Allí también aseguró que esta contadora operaba con su clave fiscal y que él ni siquiera la sabía. La Justicia comenzó a desenredar un hilo que iba sorprendiendo a varios.

La banda de las facturas truchas

La Justicia determinó que la operación no era solamente de una contadora solamente sino que eran varias las personas que participaban.

Entre los participantes estaba el ex legislador provincial Armando Morón y su pareja, la contadora Sandra Marisa Maldonado, que hasta hace muy poco se desempeñaba como síndica de la empresa de colectivos estatal.

Ambos, según la Justicia Federal, actuaban como intermediarios y fueron condenados a 4 años y 3 años y 10 meses, respectivamente.

Pero además de ellos, como jefa de la banda figura una contadora llamada Silvia Gulino. También participaban otro contador, un martillero, una profesora de baila, la hija de Gulino y un transportista.

Cómo era la operación

Según la reconstrucción que hizo la Justicia, la banda contactaba personas y empresas para realizar facturas truchas en busca de obtener crédito fiscal con el que luego obtenían descuentos en el pago de IVA e impuesto a las Ganancias. A cambio, pagaban el 35% de los facturado a los “colaboradores”.

La investigación sostiene que desde 2012 hasta febrero de 2018 –fecha en que se realizaron los allanamientos contra la banda- lograron facturar $276 millones de pesos. Las pruebas vitales en la causa, además de las documentaciones físicas y electrónicas de AFIP, son varios mails que intercambiaban los procesados.

La investigación arrojó que Silvia Gulino era la cabeza de la banda y habían personas cercanas a ella e intermediarios. Tras unas semanas de debate en la Justicia Federal, ella y su banda fueron condenadas por tener una fábrica de facturas truchas con las cuales evadieron un millonario monto de dinero a AFIP.

La jefa de la banda continuará en prisión domiciliaria aunque deberán resolver si su estado de salud permite que quede alojada en el penal. Cacciavillani, que estaba con prisión preventiva, recuperó la libertad debido al monto de la pena. En tanto que el resto de la organización ilícita fiscal quedará libre hasta que quede firme la sentencia.

Las condenas

  • Silvia Gladys Gulino (55). Contadora. Jefa de la banda – 6 años
  • Daniel Agustín Cacciavillani (57). Martillero - 4 años
  • Florencia Inés Morichetti (25). Profesora de baile. Empleada – 3 años y medio
  • Romina Molina Gulino (24). Hija de Silvia. Empleada – 3 años y medio
  • Walter Daniel Lobos (51). Transportista – 3 años y medio
  • Armando Antonio Morón (58). Contador. Intermediario – 4 años
  • Carlos Armando Aguirre (46). Contador. Intermediario – 4 años
  • Sandra Marisa Maldonado (53). Contador. Intermediario - 3 años y 10 meses