Más de 100 personas acompañaron este sábado a Miguel y Carla, los papás de los niños que murieron como consecuencia de un triple choque en la Costanera. La convocatoria se hizo espontáneamente por las redes sociales en las que se replicaron cientos de mensajes de solidaridad y apoyo, sobre todo luego de conocerse la noticia del fallecimiento de Abril, de 3 años, el mediodía de este sábado.
"No más fianzas", "Justicia por Agustín", "No más prisión domiciliaria", decían algunas de las pancartas de quienes participaron en la marcha, visiblemente conmovidos. Caminaron desde Peatonal y San Martín hacia el Oeste hasta 9 de Julio y luego retornaron al punto de partida. Desde allí, los papás de los chicos se fueron a darle el último adiós a su hija en una sala velatoria de calle Perú, casi Coronel Plaza, mientras los demás manifestantes continuaron por San Martín hacia el Norte.
Los reclamos de quienes marcharon estuvieron dirigidos a que el fiscal Fernando Giunta cambie la carátula de la causa y que en lugar de considerar "homicidio culposo agravado por lesiones" se determine "homicidio simple" para evitar que los acusados -conductores de los tres vehículos involucrados en el hecho- accedan a los beneficios de la libertad condicional.
El accidente ocurrió el viernes 14 alrededor de las 19. Carla y sus dos hijos se aprestaban a cruzar la Costanera, a la altura de Ayacucho, cuando fueron impactados por un Ford Fairlane, que antes había colisionado con una Ford Ranger y un Gol, que circulaba en contramano. A las pocas horas falleció Agustín mientras su hermanita permaneció internada en el Notti hasta este sábado. La mamá de los niños sufrió fracturas múltiples por lo que concurrió a la marcha en silla de ruedas, asistida por su esposo.
Miguel, quien tiene una pequeña empresa consultora en Vicente López, afirmó al finalizar la corta marcha, que “la semana fue horrible, horrible porque uno no esperó esto. Imagínense que yo estaba en Buenos Aires, ellos acá, él (un joven que estaba a su lado) me llama y me dice que 'se accidentó tu familia'. Agustín y Carla tuvieron un accidente grave. No sabía cómo venir, cómo llegar, sabiendo que eran 11 horas manejando. Traté de venir lo más rápido que pude, y no llegué a mi hijo”.
Abatido por el momento que vive, relató: “Cuando llegué a San Luis me entero que Agustín fallece, después de haber luchado al lado de Carla. Ella decide dejar el hospital y dejar de curarse para estar al lado de él, firmar con su vida para estar al lado de Agustín. Más madre que esto no existe”.
Y agregó: "Empezamos a esperar algo y no sabíamos en qué íbamos a terminar. A Agustín ya no lo teníamos, teníamos la esperanza de que Abril saliera adelante. Fuimos contando 2 días, 3 días, contábamos como un preso los días. Si no se me cae una lágrima es porque me cegué, lloré demasiado, lloré día a día, fue como caer en un abismo que todavía no caí. Lo peor todavía no llegó”.
“Lo que pedimos ahora es que esta gente no salga más, que no salga, que ya destruyó una familia entera, destruyó a la mamá, al tío, destruyó a la abuela, que era su pilar. Agustín dormía al lado de la abuela, él era el cómplice de la abuela. Y Abril la tenía al lado, dormía al lado de ella”, sostuvo Miguel en medio de muchos que acompañaron su reclamo.
Además, lanzó un mensaje a los fiscales, a los jueces, a la clase política. “Pedimos ahora que no se cambie la calificación, queremos una calificación más dura, no una prisión domiciliaria. Yo no soy abogado, yo no soy nada, simplemente nos tocó como familia esta situación. Yo jamás hubiera querido estar adelante de ustedes así, lo único que quiero, señor juez, cuando vaya a fallar por esos tres (detenidos) acuérdese de la cara de esta mamá, acuérdese de esos dos chiquitos que tenían una gran unión como hermanos, la alegría que tenían, y después que falle”, dijo.
Y finalmente cerró: "Los del Congreso de la Nación, que modifiquen la ley para que haya diez años de prisión para el que mate conduciendo un auto”.
