No puedo volver a mi casa sin él. Me da mucho miedo, me da terror estar ahí”, aseguró Andrea Ávila, mamá de Nicolás Merlo, el chico de 14 años que fue asesinado de un tiro en el pecho para robarle el celular en el barrio La Gloria, de Godoy Cruz, en diciembre de 2019. La mujer, que también recibió amenazas, pide justicia debido a que el autor del crimen sería un chico también de 14 años, que es inimputable.

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“Fue a rendir su última materia. Me mandó un mensaje a las 10.30 diciéndome: ‘Mami aprobé, saqué todas las materias’, y a las 11 me llamaron diciéndome que me lo habían matado, todo por un teléfono”, relató a este portal la mamá de Nicolás, quien fue asesinado en la mañana del viernes 13 de diciembre pasado, en la plaza del barrio La Gloria.

“El chico lo corrió, le pegó un tiro en la pierna, y mi hijo se levantó, le dio el teléfono, pero le sacó la carcasa porque atrás tenía su documento. En diciembre lo operaban y necesitábamos el documento. Yo le decía, ‘no vayas a perder el documento’, por eso trató de sacar la carcasa para sacar el documento. El chico se pensó que tenía otro teléfono porque le decía: ‘Dame el otro teléfono’, pero era la carcasa. Y ahí le apoyó el arma en el pecho y le disparó directamente al corazón”, recordó detalladamente Andrea.

Y se quedó con una idea fija: “Él quiso cuidar el documento, no el teléfono”.

Inimputable

Pocas horas después del hecho capturaron a un joven de 14 años, sindicado como autor del hecho, y a su primo, de 24 años, quien tenía en su poder el arma que se habría utilizado en el homicidio.

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El presunto autor, apodado El Bebito, es inimputable, por lo que estuvo unas horas a disposición del fiscal de Homicidios Flavio D’Amore, hasta que el Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) se hizo cargo y lo mandó a un hogar de cuidados alternativos.

Al parecer allí hubo disturbios con allegados que quisieron sacar al sospechoso a la fuerza, y tuvieron que reforzar la seguridad del lugar.

El acusado es sobrino de Omar El Tanga Gómez, condenado a perpetua por el intento de asalto a un camión de caudales seguido del homicidio de Matías Quiroga, a quien le dispararon para robarle el auto y escapar del lugar, en marzo del 2012.

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Luego de varias evaluaciones al acusado de cometer el homicidio de Nicolás Merlo, constataron que tenía antecedentes por consumo de drogas y alcohol, y otros problemas graves, por lo que un juez autorizó su traslado a Buenos Aires.

El viaje habría fue antes de Navidad, y fue alojado a una comunidad terapéutica cerrada que, según indicaron, es lo más seguro para la contención respecto a la salud mental de jóvenes con este tipo de problemáticas y antecedentes de delitos graves.

Lo que no se sabe es cuánto tiempo durará su terapia en el lugar, la cual puede ser de 6 meses y prolongarse a un año, o incluso menos, según los avances y evolución que tenga.

Lo cierto es que por su edad no puede estar bajo ningún régimen privativo de la libertad.

Pedido de Justicia

Andrea Ávila no quiere regresar al barrio, pero lo hará el 13 de enero a las 11 en la plaza donde mataron a su hijo para hacer un pedido de justicia pacífico.

“Va a ser con custodia policial porque me llegaron mensajes que si hago algo en la plaza me van a pegar tiros”, contó la mamá de Nicolás quien expresó que se siente atada de manos.

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Nos vamos a juntar a pedir justicia. Como le dije a toda la gente que quiera acompañarme, no quiero que hagamos lio, ni cortar calles, nada. Es la gente del barrio la que quiere hacer esto porque también está cansada de la inseguridad”, dijo la mujer.

Y agregó que además harán un pedido para que haya cámaras de seguridad que funcionen, “para que no haya más impunidad”, ya que en la plaza hay mucha concurrencia de personas, en especial los fines de semana que se hace una feria.

Antes y después

De los cuatro años que llevaba viviendo en La Gloria, no había tenido problemas con los vecinos, de hecho, Andrea aseguró que muchos ni conocían a Nicolás, debido a que entraba al colegio Álvarez Condarco a las 7 y salía a las 19 porque tenía doble escolaridad, y los fines de semana se iba con su papá, “no se juntaba con nadie del barrio”.

“No volví a mi casa, volver sin él no puedo, me da mucho miedo, me da terror estar ahí. Tengo otro hijo de 2 años, mi marido y hemos estado todos muy expuestos y no volvimos desde el 13 de diciembre”, dijo Andrea y agregó que tampoco van a volver por miedo a represalias.

Como consecuencia de esto se quedó sin trabajo, ya que hacía la limpieza en una casa enfrente a la suya, y tampoco pudo buscar la libreta y carpeta de su hijo más chico que asistía a la guardería del barrio. “Familiares de él (el acusado de 14 años) también van al jardín y no me puedo cruzar con ellos. Nos cambió la vida a todos”.

No puedo ni subirme a un micro porque son tantos que no los conozco y no sé si me puedo encontrar con alguno, entonces por seguridad mía también”, aunque desde este tremendo hecho está siempre acompañada.

El otro detenido

Además del chico de 14 años, también fue detenido su primo de 24 años, conocido como Chicho, y quien también es sobrino de El Tanga Gómez.

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Chicho había salido del penal hacía unos 3 meses y tenía varios antecedentes de todo tipo en su prontuario, por lo que fue detenido y enviado a la cárcel nuevamente.

En su declaración trató de desprenderse del hecho y contó que él estaba en su casa durmiendo cuando llegó su primo y le dijo: “Me mandé una cagada” y le pidió que le guardara el arma homicida.

En ese momento fue cuando llegó la Policía a la casa y encontraron a Chicho con el arma, por lo que fue capturado.

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