Un policía ejemplar. Un personaje simpático y carismático que había alcanzado cierto nivel de fama al salir en ciertos programas de televisión. Pero detrás de esa máscara se escondía una cruda verdad: un asesino serial que conmocionó a toda República Checa.
Era policía y solía salir en programas de televisión, pero en realidad era un asesino serial
Viktor Kalivoda fue uno de los primeros asesinos seriales de la historia moderna de República Checa
Victor Kalivoda era, par amediados de la década del '90, un agente policial más de los miles que hay en Praga, capital de República Checa. Hasta ahí, nada sorprendente. Pero su salto a la fama se dio a mediados de la década siguiente y no por sus crímenes.
Todo lo contrario, a mediados de 2004 participó en el programa de televisión "Quién quiere ser millonario". No sólo se hizo famoso porque ganó más de 10 mil dólares, sino que su inteligencia y, sobre todo, su carisma encantaron a los televidentes checos. Nadie se imaginaba el monstruo que había detrás de ese policía sin pelo que sonreía todo el tiempo a cámara.
De policía a asesino serial
En ese momento nadie sabía que Víctor Kalivoda había intentado suicidarse con ideas como saltar de un puente o cometer una masacre armada en la línea de metro. Varias veces se había sumergido en los túneles con un arma escondida dentro de un diario, pero nunca se animó a concretar el tiroteo.
Como un final anunciado, su primer crimen lo cometió el 13 de octubre de 2005 en un parque ubicado en República Checa. Sin mediar palabras y sino motivo aparente, baleó a una pareja de ancianos que paseaba por el lugar. Tres días después ejecutó otro brutal hecho en el mismo lugar al matar a un hombre que paseaba a su perro.
La policía no demoró mucho en detectar quién era el asesino serial. Testigos presenciales lo pudieron reconocer y cuatro días después fue detenido en la puerta de su casa en República Checa.
En junio de 2006 fue condenado a prisión perpetua por los tres crímenes. El asesino serial nunca mostró remordimiento. Pero los demonios internos siguieron rondando en su cabeza hasta que decidió quitarse la vida en prisión en septiembre de 2010.




