La mujer, dueña de un comercio, sorprendió a los delincuentes en la cocina pero quedó inmóvil ante la amenaza que recibió. También le robaron computadoras y ropa.

Encontró a dos ladrones en su casa de la Sexta pero escaparon con más de $12.000

Por UNO

Por Leonardo Otamendi

Fue un susto muy grande el que se llevó una mujer de 30 años en su casa de la Sexta Sección. Encontró a dos delincuentes en la cocina que la amenazaron y le robaron dólares, pesos, computadoras y ropa.

La víctima es comerciante. Vive en calle Olascoaga al 2.500 y en la mañana de este miércoles fue víctima de un robo domiciliario que terminó, inesperadamente, en un asalto.

M.E.L., las iniciales de su nombre, salió muy temprano de su vivienda y regresó alrededor de las 10.30. Abrió la puerta y escuchó ruidos, según denunció. Igual entró, tal vez porque nunca imaginó lo que estaba a punto de vivir, o sufrir.

Se dirigió hacia la cocina y allí encontró a dos hombres, uno de ellos tenía un objeto en una de sus manos que utilizó para amenazarla. Sin embargo, la mujer por el temor que estaba sintiendo en ese momento no pudo precisar, cuando llegó la Policía, si era un arma o un hierro. Como sea, no se interpuso entre los ladrones y su huída.

Éstos —según dijo en su denuncia— escaparon en un Fiat Uno o 147, de color gris que estaba estacionado casi en la puerta de la vivienda lindera. Una vez que observó el alejamiento de los maleantes abandonó la inmovilidad que se había apoderado de ella.

Fue hasta su habitación y encontró todo revuelto. El colchón estaba fuera de la cama. Debajo de él escondía parte de lo que fue el botín.

Con lo difícil y caro que es conseguir la divisa norteamericana, de debajo del colchón le robaron US$ 1.600 que tenía escondidos. Pero también US$ 800 que guardaba en su placard y otros $2.000 que tenía en otro sitio del guardarropa. Los ladrones contaron con el tiempo suficiente para encontrar todo el dinero que había en la habitación; una suma total de $12.600, aproximadamente.

De todos modos el botín no consistió sólo en billetes. También le robaron dos notebooks, un iPod y una valija con las prendas más caras que tenía.

Los delincuentes habían ingresado al inmueble por atrás -confió una fuente policial-, a plena luz del día y sin que ningún vecino advirtiera movimientos extraños en la casa.

La investigación quedó a cargo del personal judicial de la Oficina Fiscal Nº 2, de Capital.