Asesinato del psicólogo y su paciente

Encontraron a Mauricio Suárez, el sospechoso del doble crimen Piottante-Libedinsky hace 17 años

Mauricio Suárez (48) fue detenido en los últimos días cuando intentó cruzar desde el norte argentino hacia Bolivia. A los pocos minutos recuperó su libertad ya que la causa por el asesinato ocurrido en 2006 está prescripta

Durante 17 años su paradero fue un misterio. Hasta el lunes pasado. Por primera vez en todo ese tiempo, hubo una certeza respecto al paradero de Mauricio Suárez (49), el único sospechoso por el caso Piottante-Libedinsky. Si bien estuvo detenido algunos minutos en el norte argentino, terminó liberado porque la causa por el doble crimen en Ciudad ocurrido en 2006 prescribió a mediados del año pasado.

Durante todos estos años, Mauricio Javier Suárez fue el único sospechoso de ingresar al consultorio del psicólogo Flavio Piottante (39), asesinarlo a disparos y luego estrangular a Estrella Libedinsky (30), una paciente que estaba circunstancialmente en el lugar -ver más abajo-.

Lo último que se sabía de su paradero es que días después del hecho se reunió con el entonces funcionario provincial y hoy secretario en Godoy Cruz, Diego Coronel. Era su amigo. Le dijo que se había "mandado una cagada" y se esfumó.

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Las víctimas Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante. De Mauricio Suárez no se habían tenido noticias en 17 años. Y ahora apareció.

Las víctimas Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante. De Mauricio Suárez no se habían tenido noticias en 17 años. Y ahora apareció.

Pasaron los años y el caso fue cambiando de fiscales. Pero ninguno pudo atrapar a Mauricio Suárez. Lo buscaron por Chile, por San Luis y por Córdoba, pero nada. Hubo un cambio de calificación en la causa para estirar algunos años la prescripción, pero a fines de octubre del año pasado la fiscal de Homicidios Claudia Ríos no tuvo más alternativa que archivar el caso por prescripción, ya que habían pasado más de 15 años del doble crimen.

Desde entonces, Suárez puede caminar por las calles libremente. Se especulaba con que aparezca por Mendoza, ya que tiene un hijo en la provincia, pero eso no ocurrió -o no fue detectado al menos-. Pero el lunes pasado, sorpresivamente, apareció en el norte argentino.

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El 7 de agosto pasado, Suárez intentó cruzar desde Salta hacia Bolivia. Lo hizo a través del puente internacional Salvador Mazza, ubicado en la localidad homónima. Presentó su DNI ante las autoridades migratorias pero cuando los investigadores consultaron en el sistema les figuró que estaba vigente una orden de captura. Por esto, quedó a disposición de Gendarmería Nacional.

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Eran las 12.30 aproximadamente y Suárez, probablemente asustado, estuvo unos minutos retenido. El fin del altercado llegó cuando los gendarmes consultaron en el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales y consiguieron el oficio del 21 de octubre de 2022 donde se deja sin efecto la detención del sospechoso.

Suárez, quien dijo ser desempleado y aportó como domicilio su casa familiar ubicada en el barrio Cirzubdoz de Las Heras, recuperó la libertad finalmente. Todo quedó en una anécdota, sin repercusiones judiciales en fin pero que significó el primer dato certero del hombre en los últimos 17 años.

Caso Piottante-Libedinsky

El 12 de julio de 2006, el psicólogo Flavio Piottante se encontraba en una sesión con su paciente, Estrella Libedinsky, en el consultorio que tenía ubicado en un dúplex sobre calle Barcala, de Ciudad.

La teoría que han sostenido diversos fiscales del caso es que Suárez irrumpió en la escena, probablemente motivado porque Piottante estaba en pareja con su exesposa, Andrea Troncoso.

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Comenzó una pelea donde terminó efectuando dos disparos contra la humanidad al psicólogo. Para garantizar la impunidad del asesinato –por eso la calificación de criminis causa-, estranguló a su paciente y también le quitó la vida. Los cadáveres fueron hallados en la mañana siguiente por la madre de Piottante, quien vivía a pocos metros y se había preocupado porque no le contestaba sus llamados.

El caso se convirtió en un misterio durante los primeros pasos investigativos, hasta que personas del entorno de Mauricio Suárez aseguraron en el expediente que días después del doble crimen les dijo que se tenía que ir porque “se había mandado una cagada”. También se detectó que su celular se había activado en las inmediaciones del consultorio esa jornada.