Policiales Martes, 30 de enero de 2018

En el Próvolo marcaron un punto que podría ir al sótano

Los peritos de Gendarmería detectaron un sector donde hay una gran cavidad que ofrece varias opciones: desde una estructura hasta un hueco con agua.

Con palas mecánicas y a mano ya empezaron a abrir la tierra en los jardines del instituto Antonio Próvolo, de Carrodilla, donde los investigadores buscan, con la ayuda de Gendarmería Nacional, los restos de un niño que habría muerto allí, la entrada oculta a un sótano y una misteriosa caja que habrían visto enterrar hace más de 10 años al sacerdote Nicola Corradi, director del establecimiento religioso-educativo, y principal acusado de las reiteradas violaciones y abusos sexuales contra los alumnos sordomudos, que estuvieron internados allí.

Las excavaciones arrancaron el lunes con una autorización de la Justicia de Garantías, luego de que el equipo de georradar de Gendarmería detectara más de una decena de puntos sospechosos bajo tierra que hay que revisar.

Uno de esos puntos marcados estaría dando cuenta de una cavidad importante o algo similar bajo el suelo e iba a ser específicamente trabajado.

El equipamiento tecnológico da el dato, pero no permitiría detalles más finos para descartar especulaciones.

En cuanto se dio con un punto que sugiere una gran cavidad bajo tierra fue inevitable pensar en el famoso sótano del que han hablado al menos tres víctimas y testigos.

No solo han señalado la existencia de ese lugar, sino que han dicho, inclusive, que habría fetos guardados en frascos ahí, lo que disparó en su momento las sospechas de alumnas embarazadas por los abusos sexuales de los que eran víctimas y que habrían obligadas a abortar.

Sin embargo, también podría ser una cavidad provocada por una pérdida de agua o simplemente un agujero bajo el suelo propio de la morfología del terreno.

La existencia del sótano tiene concentradas todas las expectativas y podría ser un arma de doble filo para la fiscalía y sobre todo, para los abogados que representan a las víctimas denunciantes.

Es que si el sótano nunca apareciera, la defensa de los sacerdotes y de la totalidad de los 15 imputados, aprovecharía, sin lugar a dudas, ese resultado fallido para cuestionar la veracidad de los dichos de los alumnos.

Porque en el escandaloso caso Próvolo, alunmos abusados hay, comprobado por los médicos, pero cae de maduro que cualquier abogado defensor dirá que no fueron atacados por los sacerdotes o el personal de la institución, y que pudieron ser víctimas en otro ámbito.

En lo rastrillado el lunes, solo se encontró lo que se puede hallar en cualquier predio parquizado.

En la primera excavación se halló una manguera de riego que va hacia abajo y conecta con dos canillas.

En la segunda, se dio con hierros oxidados, un par de ladrillos y un poco de escombros, que seguramente fueron restos de alguna obra y quedaron bajo tierra.

En el tercer pozo realizado por los trabajadores municipales que se encargaron de esa tarea solo se dio con un pedazo de baldosa.

Y en el cuarto encontraron un pequeño hueco, como el de una madriguera.

Por su parte, la retroexcavadora movió una buena cantidad de tierra que un antropólogo de Gendarmería estuvo inspeccionando, claro está en busca de restos humanos.

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