Emilio Giménez, el hombre asesinado en Guaymallén en la tarde del jueves, llevaba $5.000.000 en un bolso dentro de su camioneta VW Amarok en la que murió luego de recibir un disparo. Lo llamativo para los investigadores es que, quienes lo atacaron, escaparon sin llevarse el dinero. Investigan si fue un intento de robo que salió mal, pero no descartan otras hipótesis. Todavía no hay detenidos.
Emilio Giménez, el hombre asesinado en Guaymallén, llevaba un bolso con $5.000.000, pero no se lo robaron
Cuando la Policía e investigadores llegaron en la tarde del jueves a la escena del crimen, en calles Jorge Newbery y Padre Manzano, resguardaron el lugar y comenzaron con el minucioso trabajo de analizar todas las pistas que había.
Al abrir la camioneta, hallaron un bolso con dinero en el interior, el cual fue secuestrado y llevado directamente hacia la Fiscalía de Homicidios, donde se hizo el conteo de los billetes frente al fiscal de la causa Carlos Torres.
De esa manera, constataron que había casi $5.000.000, una suma que no llamó la atención, debido a que los trabajadores de la feria manejan grandes cantidades de dinero.
Hipótesis sobre el crimen de Emilio Giménez
Desde ese momento, se orientó la investigación como un intento de asalto, pero surgió el interrogante de qué le pasó a los delincuentes, quienes no se llevaron el botín.
Una de las respuestas puede ser que se asustaron por la reacción de Giménez, quien intentó escapar de ellos, y luego de dispararle dos veces y matarlo, no les quedó más opción que huir para no ser atrapados o identificados por vecinos.
Otra teoría, pero mucho más débil, es que alguien haya querido hacerle daño, pero hasta el momento, por las declaraciones de sus familiares, socios, amigos y allegados, no habría indicios que tuviese algún problema con alguien, o que hubiese tenido una pelea, o una deuda de dinero para que alguien quiera asesinarlo.
Además, en la feria de Guaymallén era muy conocido, ya que trabajaba allí hacía más de 20 años. Aseguraron que empezó muy de abajo hasta llegar a ser uno de los socios del puesto Milin, y que trataba siempre de ayudar a todos, incluso con trabajo para el que necesitara.
Ese afecto que le tenían quedó demostrado en la mañana de este viernes, cuando a las 7.30 decenas de trabajadores, empleados y allegados de Giménez se concentraron en uno de los ingresos de la feria, donde reclamaron justicia por su injusta muerte.
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Cómo fue el asesinato del empresario en Guaymallén
A pesar que no era habitual, el jueves al mediodía Emilio Giménez, de 49 años, se quedó a comer con sus amigos para festejar el cumpleaños de uno de ellos. Pasadas las 16.30 se subió a su VW Amarok y salió hacia su casa, en el barrio Jardín Urquiza, en Guaymallén.
Al llegar a Jorge Newbery y Padre Manzano, de Guaymallén, lo estaban esperando y lo interceptaron allí. Detrás de él salió una Toyota Rav negra, y delante se le cruzó un Jeep Renegade blanco que lo obligó a detener la marcha.
Giménez en ese momento hablaba por teléfono con un socio, a quien le dijo que lo estaban por asaltar. Instintivamente, para escapar, el empresario hizo marcha atrás, y chocó a la Rav.
En forma simultánea, y mientras su amigo escuchaba lo que pasaba por teléfono, un hombre se bajó del Jeep y disparó dos veces hacia la camioneta que iba marcha atrás. Un disparo impactó en el capot de la Amarok y el segundo proyectil entró por el vidrio del conductor.
La camioneta de Giménez terminó incrustada en la esquina Suroeste de Jorge Newbery y Padre Manzano, y él ya estaba inconsciente por el disparo que recibió. Mientras, los ocupantes de la camioneta Rav se subieron en el Jeep y abandonaron la escena del crimen sin llevarse el bolso con $5.000.000 que tenía el empresario.
Varios vecinos salieron a ver qué había pasado y vieron a Giménez dentro de la camioneta. Tenía su cabeza hacia abajo, había mucha sangre en el pecho, su cuerpo tiritaba, y ya no podía reaccionar. Cuando llegó una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado, el médico solo pudo constatar la muerte del hombre.
Las pruebas del crimen
El informe de Policía Científica indicó que el proyectil que lo mató ingresó por debajo de la axila izquierda, un disparo letal por el recorrido que hizo dentro del cuerpo afectó varios de sus órganos.
En el lugar, los pesquisas encontraron dos vainas calibre 22, lo que coincide con la cantidad de detonaciones que dijeron escuchar los vecinos, además la evidencia de los impactos que quedaron en el capot Amarok y en el cuerpo del empresario.
También constataron que la camioneta Toyota Rav era robada hace casi un año, pero además, tenía las patentes de otra Rav que no tiene denuncia de haber sido robada.
Mientras avanzaba la investigación, y la Policía patrullaba la zona en busca de los asesinos, en calle Colombia del barrio Pedro Molina encontraron el Jeep Renegade blanco en el que escaparon los delincuentes. Pudieron constatar que ese vehículo está radicado en Córdoba radicada, pero hasta el mediodía de este viernes no se sabía si también era robada.
En ninguno de los dos vehículos se encontró el arma homicida, ni ninguna otra. Pero sí hallaron una mancha de sangre en la manija de las puertas del Jeep, la cual será analizada para determinar a quién pertenece.
Tras el homicidio, varios vecinos indicaron que vieron la camioneta Rav estacionada en el lugar durante más de una hora, pero nadie llamó al 911 para alertar sobre la situación.
Los pesquisas no tienen dudas que este fue un golpe preparado y con mucha información sobre los movimientos de Emilio Giménez, pero no dejan de preguntarse por qué no se llevaron el millonario botín.
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