El chico de 13 años que fue entregado por su madre como el presunto autor de un homicidio en el barrio La Gloria, de Godoy Cruz, quedó alojado en un hogar de niños mientras se realizan todas las evaluaciones correspondientes. Por su edad es inimputable y no puede ser procesado, pero buscan conocer si fue el autor del disparo que mató a Jonathan Ochoa, de 28 años, a quien habría ultimado para robarle las zapatillas.
El chico de 13 años sospechado de un crimen en el barrio La Gloria está en un hogar de niños
Cuando el sospechoso llegó a su casa, a solo una cuadra del lugar del crimen, su propia madre fue quien lo entregó a la policía por creer que su hijo había cometido el crimen. Como se trata de un chico de solo 13 años, le dieron intervención al Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI), que rápidamente decidió ingresar al muchacho a un hogar de niños. En todo ese proceso, el chico tuvo el acompañamiento de su madre, quien manifestó al personal del ETI una gran preocupación por las conductas de su hijo, y habría expresado que en el último tiempo notó que él comenzó a consumir drogas.
Ahora, en la institución donde quedó alojado, es abordado por personal de Salud y un equipo especializado para hacerle una evaluación profunda con el objetivo de detectar la vulnerabilidad de sus derechos del niño y trabajar en la futura restitución, como también que vuelva con su familia lo más pronto posible y en el ámbito más favorable para él.
Para eso, van a evaluar la red familiar ampliada y determinar si es conveniente que regrese a su casa con su madre, o mejor vaya a otra casa con otro familiar. Otra posibilidad es también que permanezca en una institución de manera temporal.
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El crimen en el barrio La Gloria y el presunto autor de 13 años
El crimen ocurrió a plena luz del día, alrededor de las 11 del domingo, en la manzana K del barrio La Gloria, de Godoy Cruz. Según testigos, Ochoa salió de su casa a comprar, y mientras esperaba ser atendido fue sorprendido por un joven que le disparó en el pecho, le robó las zapatillas y escapó.
Algunos testigos indicaron que el preadolescente de 13 años no estaba solo, sino que contó con la ayuda de otra persona, también joven. Una vez cometido el crimen, el presunto autor se subió a un remís que lo traía desde Guaymallén hacia el barrio, y a quien también hirió en uno de sus brazos.
Cuando su madre advirtió la situación ocurrida a solo una cuadra de su casa, se presentó ante la policía con su hijo y lo entregó. Los dos fueron trasladados a la Comisaría 7, donde comenzó la intervención del ETI por tratarse de una persona no punible.
La causa quedó en manos de la fiscal penal de menores Leticia Marti, quien ordenó una serie de medidas para determinar si el chico de 13 años fue quien baleó y mató a Ochoa, y si fue el mismo arma con la que el remisero fue herido.
Varios vecinos aseguraron que el chico los tenía a maltraer, ya que cometía asaltos durante todo el día, especialmente en las paradas de colectivos a quienes iban o regresaban de trabajar.
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