Hace 17 años cuando la víctima conoció a su futuro esposo nunca imaginó que después de 14 años de casada y con dos hijos en común iba a vivir una historia de acosos, celos y agresiones que surgieron luego de la separación del matrimonio.
Es que a partir de noviembre del año pasado cuando la mujer de 38 años decidió ponerle punto final a la relación por conflictos laborales que tuvo su ex marido, al que le iniciaron una causa por robo, su vida se transformó en una película de terror.
Amenazas telefónicas, persecuciones, suspensión de la entrega de la cuota alimentaria para sus hijos, violación de su domicilio, robos y ataques arteros contra su auto fueron, según contó, algunas de las tantas cosas que la motivaron a radicar denuncias y a tramitar ante la Justicia un pedido de restricción de acercamiento que su ex pareja nunca cumplió.
Es así que la mujer se tuvo que mudar dos veces, primero al complejo de cabañas que compartía con su ex esposo y luego a una casa céntrica donde actualmente reside con sus hijos. Es en ese lugar, al que le tuvo que poner candado a la reja, donde la víctima dijo haber sufrido los peores ataques, desde piedrazos a su automóvil hasta la violación de su domicilio.
"Cuando llevé a arreglar el auto que él junto a un amigo rompieron, mi ex marido fue hasta el taller y sacó las llaves de mi casa que yo me olvidé dentro del vehículo", señaló la entrevistada y agregó: "Luego aprovechó mi ausencia para llevarse algunos elementos, entre ellos un pagaré por la venta de otro vehículo que luego intentó vender a menor precio".
Por este hecho se inició otra causa penal, que se suma a una serie de reiteradas denuncias porque el hombre nunca respetó la prohibición de acercamiento, a tal punto que fue detenido dos veces, la última a principios de setiembre donde permaneció seis días preso en la Comisaría 32.
La detención pareció no incomodar al hombre, que apenas salió fue directamente hasta la casa de su ex mujer y continuó acosándola. Una nueva denuncia no tuvo el efecto deseado porque la policía no pudo encontrarlo, hasta que el 8 de setiembre se desencadenó lo que pudo ser una tragedia.
Ese martes como todos las mañanas la mujer viajó hasta Rama Caída donde dicta clases como profesora de Educación Física. En el camino por Ruta 143, a la altura de la Vieja Bodega, un Corsa color rojo de tres puertas se le puso a la par y le arrancó el espejo retrovisor delantero de su Peugeot 206, luego comenzó una frenética persecución que terminó en calle La Vilina y Ruta 143 cuando el perseguidor la sobrepasó y cruzó su vehículo para impedirle el paso.
Tremenda sorpresa se llevó la mujer, que en todo momento llamaba al 911 y por la falta de señal no se podía comunicar. Es que debajo de la gorra que llevaba y con un revólver en la mano su ex esposo le dijo: "entrá al auto o te mato", relató mientras se quebraba en llanto.
Aterrada atinó a guardarse en uno de los bolsillos un aerosol con gas pimienta que su hermano le dio debido a los ataques anteriores. Al grito "tengo dos hijos no me mates por favor", la mujer bajó del auto y comenzó un forcejeo que incluyó golpes en su cuerpo.
A todo esto, un vecino y un automovilista que observaron empezaron a gritar para que el hombre la suelte. "Nadie se quería acercar porque mi ex esposo estaba armado y enfurecido", recordó y agregó que "en ese instante atiné a sacar el aerosol y como pude se lo rocié en la cara".
El contacto con la sustancia química obligó a su ex pareja a soltar el arma, una situación que la mujer aprovechó para refugiarse en la casa de un vecino mientras el hombre subía a su automóvil y escapaba con rumbo desconocido.
Pero el escape le duró poco tiempo porque avisada la Policía de lo que estaba sucediendo lo interceptó en la intersección de la misma ruta y La Vilina.
Los uniformados al requisar el auto encontraron precintos armados y un cuchillo, pero no el arma que utilizó el hombre para amenazarla. "El dijo que quería conversar conmigo pero eso es mentira, me quería matar", señaló angustiada por la terrible situación que le tocó vivir.
El hombre ahora está detenido, pero su ex esposa sigue aterrada. "Temo que lo dejen libre y me venga a matar", dijo y mencionó que "no entiendo cómo me pudo hacer todo esto, incluso mandaba mensajes a mis hijos con fotos de mujeres agredidas y autos incendiados".
Afligida y muerta de miedo, pidió reservar su identidad, explicó que "desde que comenzó todo tuve el apoyo de la Policía Comunitaria, Coordinación de la Mujer y la fiscalía a cargo de Alejandra Becerra, sin embargo todas la medidas que se llevaron a cabo no alcanzaron para que mi ex esposo desistiera de esta actitud".
"Fue muy cruel incluso con sus propios hijos a los que les negó la cuota alimentaria por el rencor hacia mí", concluyó.
