(Editado por Raúl Adriazola) Además de la tristeza por el desenlace del incendio que afectó una casa de la manzana "E" del barrio Blanca Esperanza de El Sauce, Guaymallén, donde dos niños perdieron la vida carbonizados y una vivienda quedó gravemente afectada, el personal de los servicios de emergencias fue duramente agredido e increpado por los padres y vecinos de la familia afectada. Cuando los bomberos del Cuartel Central, junto a personal de Bomberos Voluntarios de Guaymallén, apagaron las llamas, el padre de una de las criaturas no dejó trabajar al servicio médico (SEC), y con el cadáver de su hija en brazos amenazaba a los médicos entre las ruinas de la vivienda que trataban ingresar.
Dolor y locura en el incendio de Guaymallén: todos los detalles

Imagen ilustrativa. Una demora en la llegada del auxilio a una casa que se incendiaba, y donde murieron dos niños originó la furia de los padres de las víctimas y los vecinos del barrio Blanca Esperanza de El Sauce, que apedrearon al personal de bomberos y del SEC.
Cerca de las 3.30 de la madrugada de este domingo, una llamada al 911 alertó sobre el incendio de una vivienda en Guaymallén. Allí acudieron efectivos de la Subcomisaría de El Sauce, junto a Bomberos del Cuartel Central y Bomberos Voluntarios de Guaymallén. Pero una actitud hostil de los desolados dueños de casa, E. A. E., de 22 años; E. M. P., de 27, no les permitió a los funcionario trabajar, y fueron agredidos a piedrazos o con otros elementos contundentes, según informaron fuentes policiales.
La bronca de damnificados y vecinos
Según testigos, la furia de los vecinos se debió a la desesperación por una supuesta demora en la llegada de los bomberos, por una información errónea de la dirección por parte del Centro Estratégico de Operaciones (CEO). Esto, y la construcción de la precaria vivienda, de madera, se conjugaron para que los esfuerzos fueran casi estériles y nada se pudiera salvar del siniestro.
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Cuando el personal de bomberos logró controlar los focos ígneos e ingresar a la vivienda, se constató la presencia de dos cuerpos humanos totalmente calcinados y sin vida en el interior del comedor. Se trataba de Emily Adelaida Palma Elizondo, de 5 años, y Emir Ezequiel Elizondo, de 3 años.
Personal del Servicio de Emergencia Coordinado (SEC) estuvo presente en el lugar pero no pudieron constatar el deceso de los menores ni asistir a los progenitores ya que el padre accedió a la vivienda, tomó a su hija ya fallecida en sus brazos y desde ese lugar los amenazaba con agredirlos si ingresaban.
Al parece el siniestro se habría originado por un desperfecto eléctrico en la instalación de la vivienda, y según los vecinos del lugar, los menores al momento del hecho se encontraban solos en el interior del inmueble. Personal del SEC trasladó al padre de los menores al Hospital Lagomaggiore donde lo diagnosticaron con quemadura de rostro y tórax, quedó internado en la sala de Terapia del Quemado. Interviene en las investigaciones de la causa la Oficina Fiscal de la Comisaría 9°, de Guaymallén.