La familia Basso recibe al periodista de Diario UNO en su casa de Guaymallén como lo hizo hace 15 años y rápidamente la conversación se encauza, como aquella vez, hacia la figura de Analía Estrella Libedinsky, la joven de 30 años que fue asesinada el 12 de julio de 2006 junto al psicólogo Flavio Piottante, caso criminal que por estas horas queda impune respecto del sospechoso Mauricio Suárez aunque la Justicia busca a más sospechosos. El doble crimen Piottante-Libedinsky sigue en la picota.

Los Basso fueron las últimas personas en ver con vida a Libedinsky. Ellos le habían dado un techo y calor de hogar un mes antes, cuando ella mujer fue echada de su departamento por quien fuera su pareja, que hasta cambió la cerradura para impedirle la entrada. Los Basso la ayudaron a conseguir y acondicionar una pequeña vivienda para reiniciar la vida en solitario. De ellos se despidió el 12 de julio después del mediodía camino del consultorio de Piottante.

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"Estrella era muy dulce y respetuosa. Acá tenía todo a disposición y pedía permiso hasta para entrar a la cocina. Sufrimos mucho con lo que le sucedió y nunca la olvidamos. Es muy triste saber que no se hizo justicia"

Al teléfono fijo de la familia Basso había llamado el psicólogo para avisarle a Libedinsky que la sesión del martes 11 pasaba al miércoles 12. Y apenas la mujer lo supo le pidió a la amiga y dueña de casa que la acompañara al consultorio de calle Barcala pasando Chile de Ciudad. Pero rápidamente el destino se interpuso: Basso tenía compromisos agendados e impostergables y dijo que lamentaba no poder acompañarla. Libedinsky fue sola. La última vez que caminó por aquella zona de San José subió a un colectivo en la calle O´Brien con la Mendobus en la mano.

- ¿Cómo supieron del final de la chica y el psicólogo?

- La noche del 12 de julio Estrella no vino a dormir a casa y nosotros pensamos que ya estaría alojada en el departamento que había alquilado cerca de acá -explica Basso-. Ya lo tenía pintado y con sus pertenencias. Pero al mediodía del 13 nos llamaron y nos avisaron de lo que había ocurrido. Fue terrible. Aun nos duele.

Cuestión de familia

La familia Basso recuerda que Estrella era una chica sufrida que luchaba duramente por encontrar su lugar en el mundo.

Poco después del doble crimen, evocan, recibieron la visita de la madre, Nelly Witkowsky, que necesitaba armar el rompecabezas de las últimas horas de su hija.

La mamá de Estrella Libedinsky murió hace unos pocos años esperando que la Justicia de Mendoza detuviera y juzgara a Mauricio Suárez, prófugo desde 2006 y exculpado por prescripción de la acción penal, aunque para la Justicia no fue el único que cometió la tragedia.

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Mauricio Suárez.

Mauricio Suárez.

Sobreviven dos hermanos, que acusaron el terrible impacto de la tragedia.

Al psicólogo Flavio Piottante lo recuerdan la madre, la hermana y los sobrinos, además de colegas y amigos.

Beatriz Llin de Piottante, quien hace hoy exactamente 15 años encontró los cuerpos en el loft de calle Barcala pasando Chile, agradece el trabajo de la Justicia pero advierte de que nada ni nadie le quitará el dolor que siente desde entonces.

Creyó que la noche anterior no atendía sus llamados ni mensajes y creyó que había ido al cine. Pero no.

Flavio Piottante (39) había ingresado a su departamento/loft a eso de las 15, después recibió a Libedinsky y más tarde atendió un llamado a la puerta. Lo sorprendió un empujón hacia adentro, forcejeos, una golpiza y dos disparos que le arrancaron la vida y marcaron la cuenta regresiva para el asesinato de la chica, que bajaba corriendo desde la planta alta en shock.

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Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante.

Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante.

Andrea Piottante, la hermana, ha participado activamente de conversaciones con los investigadores y fiscales. Incluso a través de las redes sociales publicó a comienzos de junio su descontento porque el caso quedaba sin culpables. Sin embargo, este martes, la Justicia dio cuenta de que busca a más personas y admitió que la acción penal contra Suárez se extingue.

La familia Suárez fue la última en ver a Mauricio Suárez. Fue el domingo 16 de julio de 2006.

Suárez, para entonces único sospechoso del doble crimen por despecho -su ex mujer lo había dejado por Piottante- almorzó con sus padres en Las Heras, se despidió y se fue al volante de su Fiat Uno blanco chapa BPP 373.

Aquella fría tarde de vacaciones de invierno, el automóvil fue encontrado por la Policía en la esquina de Olascoaga y 12 de Octubre de Guaymallén. En estado de abandono. Un hombre llamó al 911 dando cuenta de que ese rodado no pertenecía a nadie de la zona.

Aquello fue lo último que se supo de Suárez, a pesar de las ofertas de recompensas y de las investigaciones encaminadas por la Justicia a través de distintos fiscales y colaboradores.