El 12 de julio de 2006 era miércoles y durante aquella tarde de vacaciones de invierno el Zonda hizo de las suyas en Mendoza. Hojas secas revoloteando, empujadas por las ráfagas calientes y la temperatura en alza componían el paisaje. Y esa tierra que se mete por todos lados...

Un mal día para hipertensos y enfermos cardíacos, había dicho un pronosticador del tiempo durante la mañana. El ulular de una sirena de ambulancia le daba la razón a eso de las cuatro de la tarde.

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En la estación de servicios de Mitre y Barcala de Ciudad dos futboleros todavía hablan del cabezazo del francés Zinedine Zidane al italiano Materazzi en plena final del Mundial de Alemania. Tres días habían pasado de ese episodio, pero la pasión por la pelota no sabe de límites.

-Parece que el tano lo puteó...

- Puede ser, ¡¡¡pero de ahí a ese cabezazo criminal!!!

El drama

A cien metros al oeste de esa conversación, más precisamente en calle Barcala casi Chile, el psicólogo Flavio Piottante(39) abre la puerta de entrada a su loft de dos plantas e ingresa. Abajo atiende a sus pacientes; arriba es su vivienda. Del piso levanta una notita que fue escrita a mano y a las apuradas. Era Estrella, la paciente que tenía sesión un rato antes pero que no lo encontró y antes de irse dejó el papel por debajo de la puerta. "Vine y no estabas", leyó Piottante. La joven volvería más tarde. Y así lo hizo.

La investigación judicial iniciada por el fiscal subrogante Daniel Carniello y completada por el titular, Eduardo Martearena, determinó que el psicólogo y Analía Estrella Libedinsky (30) fueron asesinados aquella tarde del miércoles 12 de julio y que los cadáveres fueron encontrados a la mañana siguiente por la madre de Piottante, la concertista de piano Beatriz Llin de Piottante, quien abrió el loft con sus propias llaves.

El doble crimen Piottante-Libedinsky comenzaba a ganar espacio en la prensa y a causar estupor en la sociedad.

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Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante.

Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante.

Se había cansado de llamar al hijo desde la noche anterior. "Flavio andaba siempre de un lado para el otro y casi nunca contestaba los mensajes que le dejaba en el contestador. Entonces decidí ir a verlo", diría la mujer.

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Hace 15 años así estaba la puerta de ingreso a la escena del crimen, en calle Barcala 484 de Ciudad. Poblada de policías, autoridades políticas y judiciales y familiares de Piottante.

Hace 15 años así estaba la puerta de ingreso a la escena del crimen, en calle Barcala 484 de Ciudad. Poblada de policías, autoridades políticas y judiciales y familiares de Piottante.

A Piottante lo mataron de dos disparos de arma de fuego. A la chica la ahorcaron con una soga de tender ropa que Piottante había dispuesto en el patiecito donde reinaba un perro que lo acompañaba en caminatas. Las autopsias revelaron que las víctimas fatales fueron golpeadas duramente. Los moretones detectados a simple vista hablaban por sí solos.

Los peritos concluyeron que en la escena del crimen, la planta baja del loft, hubo pelea. Y sangre. Muebles tirados por doquier y un principio de incendio, ocasional por cierto, para hacer desaparecer el fichero con historias clínicas. Y mucha agua que se usó para apagar el fuego y lavar las salpicaduras de sangre que manchaban la pared y el piso.

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A fines de 2006 Diario UNO publicaba declaraciones de testigos clave.

A fines de 2006 Diario UNO publicaba declaraciones de testigos clave.

Caso impune

El martes 13 de julio se cumplen 15 años del doble asesinato de Piottante y Libedinsky y, tal como establecen los códigos procesales, la causa judicial se extingue por la prescripción de la acción penal.

O dicho en lenguaje claro: el caso se cierra porque transcurrieron los años que el o los culpables debieron estar presos por semejante atrocidad. A pesar de la gran cantidad de fiscales que intervinieron y de las múltiples ofertas de recompensas para dar con el único sospechoso, el doble crimen queda en la nada.

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Una de las tantas ofertas de recompensa por Mauricio Suárez. El Gobierno tomó como referencia la fecha del hallazgo de los cadáveres: 13 de julio de 2006.

Una de las tantas ofertas de recompensa por Mauricio Suárez. El Gobierno tomó como referencia la fecha del hallazgo de los cadáveres: 13 de julio de 2006.

El tercer protagonista de esta historia es un hombre que huyó sin dejar rastros hace 15 años: Mauricio Suárez, ex esposo de la última novia de Piottante: Andrea Troncoso, la cuarta protagonista.

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La imagen emblemática del sospechoso Suárez que difundieron las autoridades. Era la foto de su carnet de conducir. Al fondo, la entrada al loft de Piottante. Sobre la pared (derecha) las placas de profesional del psicólogo y el padre, que había sido psiquiatra.

La imagen emblemática del sospechoso Suárez que difundieron las autoridades. Era la foto de su carnet de conducir. Al fondo, la entrada al loft de Piottante. Sobre la pared (derecha) las placas de profesional del psicólogo y el padre, que había sido psiquiatra.

Para la Justicia, Suárez mató por despecho porque su mujer lo había dejado por Piottante. Actuó en soledad, concluyó el fiscal, acaso sin saber que Libedinsky también estaba en el lugar y que terminaría convirtiéndose en su segunda víctima fatal.

Suárez fue visto por última vez el domingo 16 de julio de hace 15 años cuando terminaba de almorzar con sus familiares directos en Las Heras. Aquella tarde, su auto Fiat Uno chapa BPP 373 fue hallado en estado de abandono en Guaymallén.

La fuga acrecentó la sospecha de culpabilidad. Este martes 13, Suárez, el único imputado, quedará automáticamente sobreseído. Y el doble crimen quedará impune. Y en Mendoza la impunidad se reirá un poco del sentido de justicia.