El Checho es el principal sospechoso de la muerte de Dolores del Carmen Guerrero (50) y de su marido José Andrés Pacheco (58). Encontraron huellas del acusado y un mensaje de texto lo incrimina.

Doble crimen de Coquimbito: encontraron huellas e imputaron al único detenido

Por UNO

Por Soledad [email protected]

Las huellas dactilares en un celular de las víctimas, y un mensaje de texto que mandó Dolores del Carmen Guerrero (50), son las pistas más fuertes que llevaron a los investigadores a detener al Checho, un hombre de 40 años cercano a las víctimas.

El sospechoso se negó a declarar y la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos lo imputó en la mañana de este miércoles por homicidio simple en perjuicio de Pacheco, homicidio criminis causa por la muerte de Guerrero, por hurto de un celular de las víctimas y daños provocados por el incendio.

El crimen ocurrió en la noche del lunes en la casa de las víctimas de calle Castro Barros 3.573 de Coquimbito, Maipú. Allí José Pacheco fue asesinado a puñaladas en el pecho en el fondo de su vivienda. Luego la mujer también fue apuñalada en el pecho, pero esa herida no la mató, por lo que el agresor la estranguló y le provocó una hemorragia de la carótida.

Pero los investigadores aún no saben si la muerte de Guerrero fue causada por el estrangulamiento o por inhalación de monóxido de carbono, debido a que el asesino dejó abierto el gas de las cuatro hornallas y del horno, que al entrar en contacto con alguna llama -como la de un calefón- provocó una explosión que derrumbó el techo de la casa.

"Dolores mandó un mensaje de texto a una amistad en el que decía que habían cenado con el Checho y que en ese momento el hombre estaba charlando en el patio con su marido", dijo la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos.

Dentro de la casa donde ocurrió el doble crimen los pesquisas secuestraron dos celulares de las víctimas. Uno estaba dentro de un delantal de la mujer, en el cual se encontró el mensaje de texto que mandó Dolores antes de ser atacada. El otro fue hallado a unos metros de donde quedó el cuerpo de Pacheco. En ese aparato la Policía Científica encontró las huellas del Checho.

¿Quién es el acusado?

El Checho, de 40 años, es oriundo de Buenos Aires y habría llegado a la provincia hace aproximadamente un año. Primero habría estado en San Rafael y luego se instaló en el Gran Mendoza, donde comenzó a trabajar en algunas changas y como ayudante de un albañil.

Este albañil, que hacía algunos trabajos en la casa de Guerrero y Pacheco, fue quien les presentó a las víctimas al Checho y habrían entablado una relación de amistad.

Tal era la confianza que le tenían que el matrimonio adquirió una casa en la zona de Gutiérrez, Maipú, y le pidieron a él que viviera allí para que no sea usurpada. Además participaba de los cumpleaños de las víctimas y otros eventos familiares. Una vecina señaló que el Checho le decía "tía" a Dolores.

María del Carmen Pacheco, hermana de José, también sabía que el Checho era cercano a sus familiares y que trabajaba en la casa de calle Castro Barros dos o tres veces por semana.

Luego de la detención del sospechoso, ocurrida en la noche del martes, en la casa que cuidaba en Gutiérrez, la Policía realizó dos allanamientos en ese lugar para secuestrar ropa y otros elementos del acusado en busca de manchas de sangre u otros indicios que lo incrimine aún más. Lo que todavía no se encontró es el arma homicida.

Continúa la investigación

Aún queda por determinar los motivos que llevaron al Checho a matar al matrimonio. La hipótesis del robo pierde fuerza con el correr de las horas, debido a que las víctimas no habrían tenido dinero ni nada de valor.

Según algunos trascendidos, Dolores Guerrero habría tenido una relación con el albañil que le presentó al Checho, por lo que se podría haber tratado de un problema por celos, pero no hay pistas contundentes.

Además tratan de determinar si el acusado actuó con ayuda de alguna otra persona o no.

El relato de una vecina

Una mujer señaló que en la nochecita del lunes Dolores estuvo en su casa hasta que llegó José de trabajar. Luego indicó que no escuchó nada hasta que descubrió el incendio y vio a los Bomberos.

"No escuché que hablaran ni tampoco escuché gritos. Los perros no ladraron. Yo creo que fue alguien conocido el que hizo esto", relató a pocas horas de ocurrido el crimen la vecina que quedó aterrorizada por el hecho.

La mujer contó: "Ellos tenían un conocido, un tal Checho, que a ella le decía 'tía'. Le cuidaba una casita que tienen en Gutiérrez. Él iba a venir a hacer unos arreglos acá en mi casa, pero después dijo que no podía y yo ya no quise que viniera porque me dio desconfianza".