Abuso sexual en Godoy Cruz

Definirán cuáles de los abusos que habría cometido el Chacal del barrio Covimet puede ser investigado

Una jueza resolverá si Hugo Daniel Sánchez continúa detenido e imputado por una de las agresiones sexuales, por todas o si directamente los hechos están prescriptos y debe quedar en libertad

Cinco hermanos que durante la década del 90 estaban alojados en un hogar estatal creyeron que su vida iba a mejorar cuando fueron asignados a una familia cuidadora del barrio Covimet. Nunca se imaginaron que todo terminaría en una catarata de denuncias por abuso sexual con un presunto Chacal. En los próximos días una jueza resvolverá si los hechos están prescriptos por el paso del tiempo y si continúa detenido.

Las denuncias que se concretaron en octubre de 2019 y terminaron con la detención de Hugo Daniel Sánchez en abril pasado fueron realizadas por dos mujeres y un joven, quienes aseguraron haber padecido todo tipo de abusos sexuales por parte del hombre a fines de los '90 y en los primeros años de los 2000' -ver más abajo-. Los relatos son aberrantes pero la discusión en el expediente se centró en determinar si los delitos pueden ser investigados. Esto se iba a discutir en una audiencia este martes pero que fue suspendida para los próximos días. De todas formas, fuentes judiciales detallaron que se plantearán tres posturas.

La defensora oficial Silvina González alegó que la última agresión sexual que se relató fue en 2003, por lo cual ya pasaron 12 años desde ese hecho y este es el plazo máximo de prescripción. En síntesis, la causa debe ser archivada y el hombre debe recuperar su libertad.

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El fiscal de Delitos Sexuales Gustavo Stroppiana tuvo una postura intermedia y argumento que como las víctimas eran menores de edad los doce años de prescripción se empiezan a contar desde que cumplen 18 años. En ese caso se pueden imputar los delitos contra la menor de los hermanos, ya que actualmente tiene 29 años y cuando realizó la denuncia tenía 27.

En tanto que el abogado querellante Sergio Salinas solicitó que se investiguen los ataques contra todas las víctimas ya que la Convención de los Derechos del Niño establece que los delitos contra menores de edad son imprescriptibles.

Finalmente la jueza María Cristina Pietrasanta será quien defina si debe dictar la prisión preventiva y por cuál de todos los hechos. Mientras tanto Hugo Sánchez está alojado en el penal imputado por abuso sexual con acceso carnal en delito continuado y promoción a la corrupción de menores, todo agravado por ser encargado de la guarda y por la convivencia con un menor de 18 años. Bajo esta calificación arriesga una potencial condenado de 10 a 35 años de cárcel.

El fiscal Stroppiana puede avanzar contra los sospechosos de ser cómplices mediante el silencio.
El fiscal de Delitos Sexuales Gustavo Stroppiana investiga al Chacal del barrio Covimet.

El fiscal de Delitos Sexuales Gustavo Stroppiana investiga al Chacal del barrio Covimet.

Abuso sexual en Godoy Cruz

A mediados de los años '90, cinco hermanitos de entre 1 y 8 años que estaban alojados en un hogar de la Dinadyf fueron asignados a una familia cuidadora. Quedaron a cargo de un matrimonio que residía en el barrio Covimet y allí vivieron durante varios años. Sin embargo, a mediados de octubre de 2019 y ya siendo mayores de edad denunciaron haber vivido un infierno en esa propiedad.

La hermana más grande fue la primera en denunciar una batería de abusos sexuales que habría sufrido por el hombre que estaba a su cargo. Ese mismo mes se sumó uno de sus hermanos y finalmente la más pequeña del grupo.

Los vejámenes habrían ocurrido hasta el 2003 y en varias partes del departamento donde vivían. En la habitación del matrimonio, en la pieza de los propios niños, en la cocina y en el baño. Las víctimas generalmente eran atacadas cuando estaban solas porque sus hermanos estaban jugando en la calle. Refirieron haber sufrido tocamientos y abuso sexuales con acceso carnal. Una de las denunciantes detalló que en una ocasión el hombre la hizo mirar mientras violaba a su hermanito y en otra instancia los obligó a tener relaciones entre ellos.

Como suele ocurrir en este tipo de casos, el agresor los amenazaba con separar al grupo de hermanos o "devolverlos" al Estado si es que alguno confesaba lo que ocurría en la casa del barrio Covimet.

Tras las denuncias, el fiscal Stroppiana comenzó a recabar pruebas contra el sospechoso y terminó ordenando su detención el 7 de abril pasado.