Policiales Jueves, 22 de febrero de 2018

De la esposa del chofer condenado: "Es injusto y seguiré luchando por mi esposo"

La esposa y una cuñada defendieron, vía Facebook, al chofer Francisco Sanhueza, sentenciado a 20 años de prisión.

Deprimido. Sanhueza es retirado de la sala tras la condena. Su esposa viaja todos los lunes desde Chile para visitarlo. Lo hace en el día, para evitar el pago de un hospedaje.

"Tragedia: situación o suceso luctuoso y lamentable que afecta a personas o sociedades humanas". Eso dice el diccionario de la Real Academia Española. Según esa definición el vuelco en alta montaña del micro de Turbus, ocurrido el 18 de febrero del año pasado, y que dejó 19 muertos y una veintena de heridos, fue eso, una tragedia. Y, como víctimas o como individuos con alguna responsabilidad en el hecho, fue una tragedia que afectó a todos los que viajaban en el ómnibus... y a cada una de sus familias.

Ahora, casi justo un año después y con la sentencia a 20 años de prisión al chofer Francisco Javier Sanhueza, el dolor para todos vuelve a tomar fuerza, a reavivarse. Conmocionarse, solidarizarse y entender el dolor de las familias de las víctimas, es un acto natural, humano, espontáneo, justo. Entender el dolor del condenado y de su familia exige pararse de otro lado y humanizarse aún más. No es simple solidarizarse con quien, según el sistema penal, es el principal responsable de las muertes.

Pero detrás de ese culpable, según la ley, hay un hombre, un trabajador como tantos, un padre, un esposo. Hay, especialmente, una familia que sufre por dos: por la tragedia y por la condena.

"Está muy deprimido desde que ocurrió el accidente. Muy afectado. Es un hombre que carga con su culpa, no es un insensible", contó alguien ayer, relacionado con el caso.

Sanhueza tiene ahora 38 años. Y tiene esposa y dos niños pequeños de 7 y 11 años, que debieron mudarse a Valparaíso para que sus familias los contengan emocional y económicamente, ya que quien aportaba el único sustento, está preso.

Salvo un sicario, un profesional de la muerte, un trastornado mental, nadie sale a trabajar una mañana pensando en matar. Seguramente tampoco lo pensó Francisco Javier Sanhueza ese viernes 17 de febrero.

La Justicia entendió que Sanhueza no era un asesino ese día, pero sí que tuvo claro que la forma en que estaba manejando esa madrugada del 18, implicaba un riesgo potencial y muy concreto de causar la muerte de alguien o de muchos... Y no le importó.

Apenas quedó detenido hace un año, Sahueza habló con un canal chileno. En ese momento ya dijo que "quiero que sepan que no fue intencional, que fue un accidente. Me siento terrible, totalmente deprimido y desconcertado. Sé el daño que he causado. (...) Pido disculpas y le ruego a Dios que a esas personas (las familias de las víctimas) encuentren la calma".

La esposa (se reserva el nombre) del ahora condenado, cuya defensa técnica anunció que agotará todos los pasos legales para que la pena se revea, se expresó por las redes. "Es tan injusto. Es la primera persona condenada por dolo por un accidente, pero yo seguiré luchando por mi esposo siempre", dijo.

Desde hace un año esta mujer cruza todos los fines de semana la cordillera, para visitar a su esposo los días lunes. Casi siempre elige viajar de noche, para evitar pagar hospedaje. Va y viene, una y otra vez y ha tratado de preservar a los hijos de la pareja, del dolor de la noticia del padre preso, aunque no ha podido atenuar el de su ausencia.

Una cuñada del chofer también utilizó su Facebook y, más extensa, contó algunos detalles.

"No justifico el accidente ni trato de tapar el sol con un dedo. Mi cuñado cometió la imprudencia de ir rápido. La carretera, la noche, el pavimento y el cansancio le jugaron una mala pasada", dijo.

También relató que "el día anterior al accidente mi cuñado pidió sus vacaciones porque me iba a ayudar a edificar mi casa. No pudo venir ya que la empresa se las negó. Ya estaba cansado y lamentablemente en la empresa de Turbus son exigentes con los horarios y no les importa nada, sólo vender más viajes".

La cuñada de Sanhueza también se quejó, diciendo que "tras el accidente lo llevaron a una comisaría donde lo entrevistaron por primera vez, él no tuvo derecho a nada... Ni siquiera fue auxiliado por sus cortes en el rostro. Tenemos claro que la imprudencia ocasionó este trágico accidente, pero él no subió a un bus con la intención de matar".

También indicó que "¿sabían que dos días después del accidente recién colocaron los carteles de máxima velocidad permitida?", al referirse a que las señales que indican los 40 kilómetros por hora como máxima fueron puestas en esa zona de la ruta 2 días después de ocurrido el accidente.

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