Por Rosana Villegasvillegas.rosana@diariouno.net.ar
La misma dupla que hace 3 semanas robó en una sucursal de Átomo de Las Heras volvió a asaltarla. Tras amenazar a unos 40 clientes y empleados, los maleantes chocaron entre sí y se les escapó un tiro.
“Dame la guita rápido como la otra vez, ¿te acordás?”, le dijo a la cajera el ladrón que asaltó un Átomo

“Dale, dale, dame la guita rápido, como la otra vez ¿te acordás?”. Con ese desparpajo un asaltante le reconocía a la empleada de un supermercado Átomo de Las Heras que efectivamente él y su cómplice eran los que tres semanas antes habían protagonizado un atraco a esa sucursal. Al momento del asalto en el supermercado había unos 40 clientes, que quedaron aterrados cuando a uno de los delincuentes se le escapó un tiro dentro del local. Según la versión que manejan empleados de la empresa, esta dupla sería la autora de cuatro robos similares perpetrados contra la firma de diciembre a la fecha.
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Las puertas de la sucursal del Átomo de San Miguel y Mariquita de Thompson se cerraron al público puntualmente a las 21 del miércoles. Sin embargo, a esa hora permanecían en el local unos 40 clientes que esperaban su turno para pagar. En ese momento un empleado apostado en la puerta la abrió para que saliera un cliente y aparecieron en escena dos hombres, de unos 30 o 35 años, que buscaban entrar. Ante la negativa del trabajador, uno de ellos puso el pie para que no pudiera cerrar la puerta y luego sacó un arma.
Así ambos lograron entrar y en el instante se dividieron las tareas. Uno fue directamente hacia la encargada que estaba junto a la caja fuerte y apuntándole lanzó la frase que le refrescó la memoria a la empleada: “Dale, dale dame la guita rápido, como la otra vez ¿te acordás?”, le dijo y ella aterrada al confirmar que se trataba del mismo hombre que les había robado tres semanas antes no dudó en abrir la caja y correrse para que el ladrón repitiera el conocido atraco.
De esa caja el maleante obtuvo unos $2.500 que sumó a los $1.000 que su cómplice sacó de una caja registradora.
“Fueron dos minutos, cuando estos tipos entraron apuntándole a todo el mundo automáticamente los clientes se fueron al fondo del local y se refugiaron en las cámaras frigoríficas de carnicería y fiambrería. Una mujer que no alcanzó a correr le tuvo que entregar unos $300 que tenía”, recordó una empleada que estaba en el local en el momento del atraco.
Al parecer con la misma torpeza con la que admitió haber sido quien había asaltado ese súper tres semanas atrás, el delincuente intentó salir corriendo en el mismo momento que su cómplice y ambos chocaron en la puerta del local. Eso hizo que en el golpe a uno de ellos se le escapara un disparo que afortunadamente no hirió a nadie.
Esta vez la dupla se alzó con $38.000. Entre los empleados se dice que uno de los ladrones, un morocho de gran porte y con visibles cicatrices en la cara, protagonizó un asalto en diciembre en la sucursal de calle San Martín, dos semanas después en otra de calle Perú y Beruti y finalmente dos veces en este supermercado de calle San Miguel.