La fatalidad y el consumo de alcohol se conjugaron para que Néstor Molina desapareciera el fin de semana y preocupara a toda su familia. Pero el agricultor santiagueño estaba en su propia casa, ya muerto, en la sombría profundidad del aljibe, donde lo encontró su esposa cuando fue a sacar agua y se encontró con la peor escena.
Molina, de 47 años, fue hallado el pasado domingo en el interior del aljibe de la casa de campo donde vivía con su familia, en la localidad de Sol de Julio, población rural ubicada 220 kilómetros al sur de la capital, en el departamento Ojo de Agua.
El trabajador rural había desaparecido el sábado pasado, tras compartir un almuerzo con amigos en el que habían consumido abundantes bebidas alcohólicas.
Las pericias realizadas por personal de Sanidad Policial indicaron que el hombre murió "ahogado por asfixia por inmersión tras caer al interior del aljibe con agua".
