Por Leonardo Otamendiotamendi.leonardo@diariouno.net.ar
Se trata de tres crímenes y un resonante robo. Los investigadores no tienen pistas o muy pocas, pero no han podido avanzar hacia el esclarecimiento. No hay detenidos ni sospechosos.
Cuatro casos que conmocionaron a Mendoza y siguen sin resolverse

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Se trata del robo perpetrado a boqueteros en la Joyería Vendemmia, el asesinato del defensor oficial Marcos Derpich (46), el crimen del médico Sebastián Prado (36) y el asesinato de un corredor de seguros Raúl Caicedo (57).
El robo a la Joyería Vendemmia, ocurrido el domingo 12 de mayo, es uno de los hechos delictivos más extraños que se hayan llevado a cabo en Mendoza, no sólo porque además de joyas robaron la corona original de la Reina de la Vendimia, también por el modo en que se ejecutó.
El robo quedó registrado en las cámaras de seguridad del interior de la joyería, ubicado en calle San Martín al 1.100. Un solo hombre entró por un boquete, de unos 40 centímetros, que fue hecho en el local donde funcionaba el ciber Web House y anteriormente Casa Galli.
El boquete se hizo durante la madrugada de ese domingo y alrededor de las 5 se activó la alarma de Westronic. El personal de esta firma se comunicó con los dueños de Vendemmia para decirles que todo estaba bien en el local, porque aparentemente fueron hasta el lugar a verificar.
En el registro fílmico del robo se observa solo a un ladrón en el local, pero habla con otro que se quedó en el boquete. El que ingresó encontró las llaves de las cajas fuertes y luego desconectó una de las cámaras. Abrió las cajas y tomó las joyas, relojes y dinero, un botín que aún no ha sido precisado pero siempre trascendió que superaría ampliamente el millón de pesos.
Los ladrones se fueron pero regresaron alrededor de las 22 del domingo, es decir 18 horas después. Y volvieron por un solo elemento: la corona original de la Reina de la Vendimia.
Unos días después, un abogado llevó la corona hasta la fiscalía de Daniel Carniello, quien tiene la causa. Argumentó que se la dieron a un cliente suyo pero quería retornarla.
Luego de este hecho, no se supo más del caso y parece no tener sospechosos ni detenidos.
Unos días después del robo en Vendemmia, en la tarde del 14 de mayo más precisamente, fue asesinado Raúl Caicedo (57) cuando llegaba a su casa del barrio Alimentación, en Guaymallén.
Estacionó su auto frente a su casa y fue sorprendido por dos sujetos en moto, que frenaron al lado de su auto, uno de ellos descendió y le disparó dos veces. Caicedo murió en el lugar.
No le robaron y de inmediato los asesinos escaparon. No hay pistas sobre ellos y tampoco se ha determinado cuál es el móvil del asesinato, aunque el robo está descartado.
El 9 de agosto fue ejecutado en el Corredor del Oeste el defensor oficial Marcos Derpich (46). Un abogado muy querido en la Justicia mendocina que su muerte produjo preocupación en el Gobierno.
Dos testigos declararon por este crimen. Ambos vieron a un hombre alejarse corriendo de la camioneta del letrado después del disparo. La diferencia fue que uno dijo haber visto bajar al asesino del rodado y el otro declaró que vio al atacante parado al lado de la puerta del acompañante, antes de disparar y huir.
Hubo arrestos pero enseguida fueron puestos en libertad los sospechosos por falta de pruebas y el caso sigue irresuelto.
Lo mismo sucedió con el homicidio del médico traumatólogo Sebastián Prado (36), ocurrido el pasado 6 de septiembre en la puerta de su vivienda de la Sexta Sección.
El galeno fue ejecutado con tres disparos en el pasaje López de Gomara, casi a la vista de su pareja, con quien se iba a casar una semana después del homicidio, y sus dos hijos, que estaban en el interior del rodado.
Su pareja escuchó a un disparo, a Prado decir “hijo de puta” y luego dos detonaciones más. Luego vio salir a un joven corriendo pero nunca declaró que presenció una situación de robo.
Por este hecho detuvieron a dos personas que rápidamente quedaron libres por falta de pruebas. Un testigo aseguró que los sospechosos habían contado que asesinaron a un hombre, pero luego se demostró que uno de ellos nunca dijo eso porque estaba trabajando al momento del crimen.
Estos son los casos más resonantes de los últimos meses cuyos investigadores no tienen ni pistas, ni sospechosos y en algunos casos, tampoco tienen certezas sobre el móvil del homicidio.