Una situación impensada en una zona urbana se vivió en El Sauce, digna de un western, aunque en este caso los protagonistas no hacían cuatrerismo con sus caras embozadas con bandanas y montados en rápidos caballos, y fueron atrapados, no por un sheriff, sino por una patrulla común de la policía de Mendoza. En la versión vernácula, los tres ladronzuelos andaban a pie, robaron dos terneros de un tambo, y fueron capturados a las pocas cuadras, aunque no se pudo recuperar a los dos terneros robados, sino a uno solo, que fue devuelto a su propietario.

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De los dos terneros robados en el Tambo Guercio de El Sauce, sólo se recuperó uno, gracias a la confesión de uno de los tres ladrones, que indicó donde estaba escondido el animal, que fue devuelto a su propietario.

De los dos terneros robados en el Tambo Guercio de El Sauce, sólo se recuperó uno, gracias a la confesión de uno de los tres ladrones, que indicó donde estaba escondido el animal, que fue devuelto a su propietario.

Era cerca de las 23.30 cuando los perros que cuidan la propiedad del tambo Guercio, en carril Mathus Hoyos al 4641, de El Sauce, Guaymallén, cumplieron su función de alarma viviente y alertaron al dueño de casa, Leonardo G., de 62 años. Al ir a revisar los corrales de las vacas lecheras que tienen, encontró la tranquera y el cierre perimetral violentado, y la falta de dos ejemplares de terneros de la raza lechera Holando-Argentino.

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De inmediato don Leonardo llamó a la policía, y los uniformados de la subcomisaría El Sauce comenzaron a seguir las evidentes huellas dejadas por los dos vacunos. Apenas a diez cuadras pudieron dar con los maleantes, Mauro S., de 25 años; Emanuel F., de 31; y Alan G., de 18, quienes como elemento incriminatorio tenían en su posesión una soga, la que usaron para atar y conducir a los animales.

Uno de los imputados confesó el robo y hasta indicó el escondite de uno de los dos terneros, en una vivienda cercana, aunque el otro no pudo ser encontrado. El animal recuperado no pudo ser arriado por el comisario como en las películas, hacia el sol poniente, sino que se lo ubicó cómodamente en el asiento trasero de un auto patrulla.