La opinión pública santafesina sigue conmovida por el brutal asesinato de Pablo Cejas, el policía que se hizo conocido hace algunos años, cuando denunció connivencia entre sus superiores y delincuentes. Cejas hablaba abiertamente de "cajas negras" de corrupción, abastecidas desde el mundo del hampa y administradas por jerarcas de la fuerza de seguridad. Por aquella razón, según denuncia, fue amenazado y más que eso, también fue baleado en un supuesto intento de robo.
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Luego, en 2016, protagonizó un extraño suceso en un bar de la Costanera, donde tomó rehenes. Dijo que lo hizo superado por la situación que padecía como consecuencia de sus denuncias. Fue sometido luego a un tratamiento psiquiátrico.
Su muerte, ocurrida el lunes de esta semana, impactó a todos. No es para menos. Cejas apareció ejecutado, con al menos 21 heridas de arma de fuego, varias de ellas de pistola 9 mm, en un basural de barrio Yapeyú, casi en la medianoche de esa gélida jornada.
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En medio del áspero clima electoral que se vive, no faltaron quienes apuntaron culpas contra el gobierno provincial. Quien más lejos llegó con esta acusación fue el diputado provincial del Frente Social y Popular (precandidato a diputado nacional en las próximas PASO), Carlos del Frade. "Pablo Cejas fue asesinado por la mafia narcopolicial santafesina", declaró el martes.
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A esto se agrega que el propio ministro de Seguridad de la provincia Maximiliano Pullaro confirmó que la víctima de este suceso estaba dentro del sistema de protección de testigos. O sea, Cejas era una persona que no tenía custodia continua pero cuyos pasos sí eran monitoreados permanentemente para evitar lo que finalmente ocurrió: su muerte, y del peor modo.
¿Por dónde marcha la investigación?
El martes se plantearon al menos tres hipótesis en torno a cómo fue el momento de la muerte de Cejas. Una versión indica que lo ejecutaron en algún lugar cercano y arrojaron su cuerpo sin vida en el basural; otra señala que le tiraron desde un auto; una tercera señala que lo balearon desde una moto.
Como sea, Cejas estaba en la zona y ese es el punto que por estas horas desvela a los pesquisas. ¿Qué hacía este efectivo en esa zona?
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Los investigadores apuntan a los vínculos que supo tener su hijastro con jóvenes oriundos de barrio Yapeyú, que residen en inmediaciones de donde sucedió el salvaje ataque de la noche del lunes, cuando el suboficial que prestaba servicios en el Departamento de Operaciones (D3) fue acribillado a balazos.
El origen de esta hipótesis surge en base a una serie de diligencias que se hicieron y que tiene sindicados a al menos tres jóvenes adolescentes que habrían sido amigos del hijastro de Cejas. Dicha amistad culminó a raíz de un hecho que marcó el punto final: un crimen ocurrido en junio de este año.
Ese caso fue el que involucró a dos muchachos, Walter Maximiliano "Bahiano" Gómez (20) y a su primo, Mariano Gómez. Ambos en la jornada del 11 de junio, pasadas las 21.50, fueron atacados a balazos, en Reinares y Chubut, por dos personas que iban en una moto y que con varios disparos hirieron a los dos muchachos. Luego escaparon y nunca pudieron ser detectados.
El 4 de julio pasado,"Bahiano" murió en el hospital José María Cullen luego de agonizar durante 23 días en la Unidad de Terapia Intensiva, mientras que su primo logró sobrevivir al brutal ataque.
Esa violenta situación habría sido el punto de partida para que el hijastro de Cejas, según confiaron fuentes del caso a UNO Santa Fe, empiece un conflicto con quienes se convirtieron en sus propios enemigos por asesinar a Walter Gómez.
Los investigadores creen que todas estas personas tenían buenos vínculos entre sí, hasta que surgieron las desaveniencias por situaciones poco claras.
La noche del crimen
Si bien todavía existen datos por cotejar, la investigación se ampara en que la noche del lunes, Cejas mantuvo un contacto con su hijastro. Por el momento se desconoce si fue presencial o telefónico. Ese contacto establecido fue lo que marcó que el suboficial del D3 se dirija hacia una vivienda de barrio Yapeyú.
Es que, según la principal hipótesis, habría existido una supuesta amenaza contra el hijastro del cabo de parte de quienes tendrían vinculación con la balacera que provocó la muerte a Walter Gómez, en Reynares y Chubut.
Por esa razón, quizás -y existen certezas de que así lo fue- Cejas tomó su motocicleta y se dirigió hasta una vivienda para concluir con los problemas.
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Los investigadores coinciden en que la versión más fuerte es la que apunta que Cejas fue asesinado en inmediaciones de una vivienda. Y que luego fue trasladado por sus asesinos hacia el descampado de Neuquén al 6400 donde fue abandonado con su moto. En tanto, se investiga si tenía su arma reglamentaria al momento del fatal y violento suceso.
A pesar de que públicamente surgen hipótesis en torno a las denuncias que hizo Cejas en la Justicia federal sobre puntos de ventas de droga, la Justicia y la Policía de Investigaciones sostienen que el móvil del crimen fue otro. Un conflicto entre jóvenes, el eje de la cuestión.
