Por Leoanrdo Otamendi
La víctima, de 85 años, salió a pasear a su perro y un hombre se le puso hablar. Caminaron hasta la esquina donde abandonó al anciano. Cuando éste volvió a su casa, encontró todo revuelto y el faltante del dinero, además de joyas de oro.
Con un ardid, le robó a un jubilado 10 mil pesos y joyas en la Cuarta Sección
Un jubilado de 85 años sufrió un robo en su casa de la Cuarta Sección, Capital, víctima de un ardid. El ladrón le sustrajo $10.000, entre dólares y pesos, además de joyas de oro.
El hombre es un ciudadano español y llegó a la Argentina cuando era muy pequeño. De adulto, cuando pasó los 65 años, tramitó su jubilación como oriundo del país ibérico y mensualmente le llega su pensión en euros.
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Este anciano vive en calle Maipú y este martes se presentó en sede judicial a denunciar el robo, que sucedió el pasado viernes 12 de agosto.
El jubilado contó que en la tarde de ese día salió a pasear su perro, como lo hace habitualmente. Debido a que casi no se aparta de su vereda, no suele cerrar la puerta de calle con llave. Mientras esperaba que su mascota hiciera sus necesidades se le acercó un hombre.
Éste parecía ser un vecino porque le habló sobre la necesidad de mejorar el sistema de cloacas en la zona. La víctima no lo identificó como vecino pero, por el tipo de conversación que le ofrecía, supuso que lo era.
Siguieron charlando y este hombre sedujo al anciano, haciéndolo caminar junto a él hasta la esquina. Allí continuaron el diálogo sobre algunos problemas del barrio, hasta que el jubilado le dijo que ya había terminado de pasear el perro y volvería a su casa.
El supuesto vecino le sugirió que permaneciera en la esquina y la víctima obedeció, sin saber por qué aceptaba la “orden”.
Cuando regresó a su casa, de la que nunca se alejó más de 50 metros, encontró todo revuelto. Se desesperó y fue hacia su habitación. Allí corroboró que ese hombre amable que parecía un vecino en realidad era un delincuente.
Le robó $2.000, US$ 2.000 y anillos, relojes, pulseras y aros de oro que eran de su esposa fallecida y conservaba como recuerdo.
Tal fue la amargura del anciano que recién este martes tuvo ánimo para presentarse en la Oficina Fiscal Nº 13, de Capital, a radicar la denuncia.