Lo ayuda sin juzgarlo

Charla íntima con la mujer a la que Gil Pereg le llegó al corazón

“Es un ser humano, se equivocó, todos nos equivocamos. Por qué se equivocó, por qué hizo lo que hizo, no lo sé. No soy de juzgar a nadie. Soy de defender vida y la intelectualidad”, contó la mujer que le escribió una carta y le llevó ropa a Gil Pereg, quien está preso acusado de asesinar a su madre Pyrhia Saroussy y a su tía Lily Pereg, y enterrarlas en su casa.

“Le puse en la carta que recapacitara, que no puede autoeliminarse, que es un ser humano, que todos los seres humanos tenemos equivocaciones, que uno tiene que empezar nuevamente de cero y tratar de enmendar el error ayudando a otros. Que el autoeliminarse no le saca absolutamente nada. Dios perdona todos los errores”, explicó a Diario Uno la mujer de cabellos rubios que prefiere no ser identificada.

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La mujer, que tampoco quiso revelar su edad, aseguró: “No quiero que las personas se autoeliminen. Tenemos que cuidarnos entre humanos. Si ven que es una persona que puede ser útil en el lugar que esté, no lo tengan encerrado entre 4 paredes y desnudo, lo van a volver más psíquico. Creo que necesita ayuda médica, que se sane y que siga vivo. Ésa es mi idea”.

Agregó: “Es una persona que tiene un título. ¿Qué se puede hacer con esta persona? Medicarlo, sanarlo y que sea útil para nuestra sociedad, que dé clases a los jóvenes que están detenidos y tengamos ingenieros cuando salgan de ahí”.

Conoció a Gil Pereg hace tiempo en el transporte público cuando una vez él se quedó sin saldo en la Redbus, ella le dio su tarjeta y él le entregó el dinero. Días después a ella le pasó lo mismo y él le pagó su pasaje.

“Él no era de conversar con las personas, viajaba en el transporte, se sentaba se bajaba donde le correspondía. Sin problemas”, indicó la mujer solidaria con Gil Pereg. “Yo no lo vi agresivo en el transporte en ningún momento. Subía e iba callado. Hablaba bien castellano. Nunca me fijé si estaba limpio o si estaba sucio. No soy de fijarme cómo se visten las personas”.

La mujer sin prejuicios dijo: “Me llamó la atención cuando vi en los medios lo que había pasado. Cuando vi la filmación que estaba desnudo y encerrado entre 4 paredes pensé: está destrozado mentalmente por en la forma en que lo vi”.

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“¿Por qué no ayudar a una persona que está psíquicamente mal? Necesita un tratamiento y cuando se sane que sea una persona útil a la sociedad, no que se elimine porque a su inteligencia la tenemos que utilizar”, insistió.

Dijo que cuando le llevó la ropa al estudio de los defensores de Gil Pereg “es como que me saqué un peso de encima porque pensaba cómo puede ser que tengan a una persona así, no podemos, somos humanos”.

Gil Pereg está aislado en una celda del penal San Felipe, de Capital, imputado por homicidio agravado por el vínculo, por su madre Pyrhia Saroussy, y homicidio simple, por su tía Lily Pereg.

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Mujer solidaria

Mi vida es salvar vidas. Yo estudié y juré salvar vidas. En este país no existe una ley que elimine personas, todo lo contrario”, relató la extraña mujer que no quiso revelar ningún dato de su vida personal.

Lo único que develó fue que su madre falleció cuando ella era muy chica y desde ese momento tuvo que “criar” a sus tres hermanas. “Hubo mucha gente que fue conmigo muy buena. Gente que no me conocía me ayudó a seguir viviendo, porque no teníamos para comer”.

“Voy a lugares donde hay jóvenes que no tienen para comer o no tienen ropa. Si mis hijos no van a utilizar su ropa, también pido ropa a la gente y se los llevo. Y si a mí me sobró un peso, compro un poco más y llevo para que coman esas personas”, refirió la mujer rubia e indicó que suele ir a los barrios que están cercanos a la cárcel de mujeres de El Borbollón, en Las Heras.

Sostuvo: “Ayudé a un joven al que su padre, que se fue del país, le dijo que iba a volver a buscarlos pero nunca volvió. Él se crió prácticamente con sus amigos en la calle hasta que tuvo una mala situación y fue a parar a la cárcel. Yo lo conocía del barrio. Mi hijo menor siempre me dio su ropa para que le diera a la abuela para que se lo llevara al penal. Estudió en la cárcel y actualmente está trabajando como electricista. Hace 2 meses que salió y está trabajando, entonces por qué no vamos a hacer que esa gente que se equivocó estudie con alguien que tiene conocimientos, darle algo que hacer para que se distraiga y no intente eliminarse, y de paso favorece a las personas y nos va a servir a nosotros”.