En una audiencia en la que se discute la disposición del dinero que fue incautado a Gil Pereg (36), el acusado tomó la palabra y advirtió que se quitará la vida.
"Hace dos meses que estoy con depresión. No puedo pensar en otra cosa que morir. Cada día que pasa pierdo el control de mi cuerpo y voy a suicidarme sin querer o con querer", manifestó el sospechoso de matar a su madre, Pyrhia Saroussy (63), y su tía, Lily Pereg (54).
"Mi vida tiene valor, no es basura. Le pido que me internen en un hospital psiquiátrico para que me cuiden 24 horas y no pueda suicidarme. No estoy pidiendo mi libertad", concluyó.
Ante esta situación, el juez Eduardo Martearena ordenó que el interno sea trasladado al Hospital Pereyra donde fue evaluado por un equipo interdisciplinario que resolvió que no debe quedar internado, por lo que volvió a ser trasladado al penal en horas de la noche.
Una situación similar ocurrió a principios de abril, cuando el mismo magistrado ordenó el traslado de Gil Pereg al Hospital El Sauce luego de que se desnudara en la Alcaidía de Tribunales. Sin embargo, los profesionales de la Salud volvieron a enviarlo al penal asegurando que no es necesaria la internación psiquiátrica.
Incluso el fiscal jefe de Homicidios, Fernando Guzzo, aseguró este viernes que se vio "la mejor actuación de Gil Pereg: habló de corrido y corrigió hasta montos de dinero. A todos luces es imputable".
Discusión económica
La audiencia que se realizó este viernes tuvo lugar tras un pedido de la fiscal del caso, Claudia Ríos. Sucede que en la última cumbre el juez Martearena anuló un el embargo y ordenó que la plata que le secuestraron a Pereg -15.625 dólares y 25.180 euros- sea depositada en un plazo fijo para destinar cierta parte a pagarle los honorarios a los abogados defensores.
Según relató la magistrada, los letrados pidieron 850 mil pesos -750 por honorarios y 100 mil para otros gastos- y hasta el propio Gil Pereg pidió que le entreguen toda su plata a sus abogados. Por ende pidió al juez que determine directivas más precisas al respecto.
Tras una discusión entre las partes, Martearena resolvió que el dinero continúe depositado hasta que se establezca si Gil Pereg es capaz mentalmente de disponer de él para entregárselo a sus abogados.
El hecho
Saroussy y Pereg llegaron a Mendoza el 11 de enero pasado para visitar al hijo de Saroussy, Nicolás Gil Pereg -así se hacía llamar-, quien vive en la provincia desde hace diez años aproximadamente. Al día siguiente se reunieron con el hombre y los tres fueron juntos hasta el lugar donde vive en condiciones de poca higiene: un predio ubicado en las inmediaciones del cementerio de Guaymallén. Desde ese momento, no fueron vistas nunca más.
Gil Pereg fue sospechoso por su extraño modo de vida -vivía como un marginal pero tenía 3 millones de pesos en su domicilio-, aunque nunca se pudo encontrar pruebas para vincularlo. La Justicia investigó el caso como una averiguación paradero hasta el 25 de enero cuando un cotejo con una mancha hallada en su domicilio determinó que era sangre de las víctimas.Esa misma jornada fue detenido y al día siguiente se encontraron los cuerpos.
Lily Pereg, quien era docente de microbiología en Australia, fue ultimada de tres disparos. En tanto que la madre del acusado fue estrangulada. Ambas fueron empaladas con un hierro de construcción cuando ya estaban sin vida.



