ver más
Carina Di Marco es la madre de Florencia, la pequeña que fue abusada y asesinada en San Luis. El único sospechoso es su padrastro

Caso Florencia: "Él no tiene familia, no tiene corazón, lo que le hizo a mi hija no tiene perdón de Dios"

"Varias veces fue violento. No se sabía controlar con la fuerza. Me golpeaba y una vez me quiso ahorcar. Yo a veces lloraba tanto, que no lo podía creer. Siempre me rompía las cosas que compraba. Cuando le agarraba la furia siempre rompía cosas, no podía tener nada nuevo en la casa. Por miedo nunca lo denuncié. Sabía manipularme y me decía que se iba a cortar las venas. Yo le decía que se fijara en los hijos, que teníamos que salir adelante los dos", relató Carina Di Marco, la madre de Florencia, la nena abusada y asesinada en San Luis.

Según explicó Carina al sitio El Chorrillero, Gómez no tenía el mismo actuar con Florencia, lo que hizo que nunca sospechara de los abusos.

"Él demostraba tanto amor, tanto cariño a Florencia, él decía que la sentía como su hija. Le daba todos los gustos, nunca hizo diferencias con los otros chicos. Nunca me imaginé que esta bestia le haría eso a mi pequeña bebé".

Dijo que Flor "era calladita" y que la notaba celosa en el último tiempo: "Estaba enojada y yo creía que era por celos de la bebé. No pensé que le estaba pasando algo".

También recordó que el martes, el día antes que alguien decidiera matarla, la llevó al hospital público de la zona para que le hicieran un control médico (el de "Niño sano"): "La doctora la atendió rápido. Creo que si la miraba bien se iba a dar cuenta que algo pasaba".

La última vez que Carina vio a Florencia fue ese mismo día, cuando los dolores de parto la mandaron otra vez a la Maternidad. Recordó cada palabra que intercambiaron y hasta la sensación que le dejó el beso de la despedida al mediodía: "Dónde vas mami, me dijo, y le respondí que iba al Hospital. Avisame si te dejan internada, me dijo y me dio un beso". Lo recuerda todo el tiempo, y todo el tiempo que lo hace se ahoga con el llanto.

Carina dio a luz casi cuando el martes terminaba. Casi al mismo tiempo que una hija llegaba al mundo, otra se le iba, y no pudo hacer nada: "Si ella me hubiera dado señales, yo la habría salvado, no le hubiera pasado esto. Tengo un vacío enorme, no tengo alma, me falta un pedacito de mi corazón".

Al otro día, cerca de las 11 de la mañana, una mujer le escribió y le dijo que había encontrado una mochila en un descampado del barrio El Lince. Las características le confirmaron que era la que Florencia llevaba a la escuela, entonces no dudó y comenzó a mandarle mensajes por WhatsApp, pero no los recibía. La llamó un montón de veces, desesperadamente y con el corazón en la boca, pero el teléfono estaba apagado, posiblemente como ya lo estaba su vida.

Dijo que Flor no sabía manejarse en los medios de transporte público: "Pero además yo tenía miedo que le pasara algo, por eso siempre la llevaba él. Siempre me preocupaba por ella".

Responde que se "siente culpable" porque si "hubiera sabido, la hubiera salvado. No puedo creer lo que estoy viviendo, parece un sueño y no me despierto, es horrible".

Y otra vez la recuerda y otra vez llora: "Perdí una hija que era un amor con todo el mundo, todos la querían, era una señorita. Íbamos para todos lados con mi pequeña, la cuidaba de todos. Nunca me di cuenta de la bestia que tenía al lado. Lo quiero ver hundido, quiero que se hunda. Él no tiene familia, no tiene corazón, lo que le hizo a mi hija no tiene perdón de Dios".

MÁS LEÍDAS