Son días definitorios en el caso Aliaga. Se resolverá si la causa que mantuvo en vilo a la provincia por el empresario secuestrado continúa en la Justicia Federal o pasa a investigarse en el ámbito provincial como un homicidio. Al día de hoy, hay cinco imputados. Pero, ¿qué evidencia tecnológica hay contra cada uno de ellos?

Los testimonios en el expediente que tiene aproximadamente 2 mil fojas son claves. Reconstruyen la relación entre Diego Aliaga (51) y el principal sospechoso, su socio Diego Barrera (50). Deuda de platas, negocios turbios y hasta menciones a coimas a jueces -ver más abajo-.

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Pero no son los únicos elementos que el fiscal federal Fernando Alcaraz esgrime para mantener la detención de los imputados por secuestro extorsivo seguido de muerte -arriesgan perpetua-. Cruzamientos de llamados, escuchas telefónicas e imágenes de cámaras de seguridad también son claves en la causa. El detalle contra cada acusado:

Diego Barrera

Sin dudas es el más complicado en el caso Aliaga. El día del secuestro -28 de julio- llegó en un Chevrolet Camaro a la propiedad que había adquirido con su socio Diego Aliaga, en Rodeo de la Cruz. Minutos después llegó la víctima fatal en una camioneta BMW que le había prestado un vecino.

Horas después ingresó a la casa del barrio Palmares donde vivía Aliaga en una camioneta Jeep Wrangler. Ingresó, estuvo unos minutos y se fue. Las cámaras de seguridad de la propiedad fueron apagadas en forma manual.

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Ese día se comunicó por teléfono con todo el clan familiar. Los días anteriores también tuvo llamados fluidos con Diego Aliaga, que coincidentemente se dejaron de efectuar el mismo día que fue secuestrado.

Gastón Curi

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Otro de los que parece estar comprometido en el caso Aliaga. El día del secuestro llegó en un auto Chevrolet Celta rojo a la propiedad en calle Bandera de los Andes. Salió varias veces a la vereda para merodear.

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Minutos después se retiró de ese inmueble una camioneta Mercedes Benz naranja -perteneciente a la empresa familiar- y se dirigió hasta un galpón ubicado en calle Jujuy de la Cuarta Sección.

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Las ubicaciones de su celular y el de Diego Aliaga fueron coincidentes durante los próximos dos días.

Testigos describieron las característica físicas de Gastón Curi como la persona que se dirigió en una camioneta blanca al local donde se vendió el teléfono celular desde el cual se realizó un llamado al hermano de Aliaga pidiendo "un palo verde" para volver a verlo con vida.

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Lucas Curi

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Las cámaras de seguridad captaron que el vehículo que solía manejar, un VW Gol color blanco, llegó a la casa en Rodeo de la Cruz minutos después del secuestro de Diego Aliaga.

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Además, mantuvo varias comunicaciones telefónicas con su hermano Gastón el día de los hechos.

Bibiana Sacolle

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Todas las camionetas utilitarias y el galpón en calle Jujuy están a su nombre. La Fiscalía sostiene que fue quien convenció a Diego Aliaga de poner un centro de rehabilitación en Rodeo de la Cruz, lo que fue una coartada para el secuestro.

El 28 de julio mantuvo 12 llamadas con Gastón Curi, 2 con Diego Barrera y 1 con Lucas Curi.

Yamil Rosales

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Chofer empleado del clan familiar. Colaboró en la investigacón por el caso Aliaga aportando el lugar exacto donde fue encontrado el cadáver.

En los días posteriores al secuestro tuvo varias comunicaciones telefónicas con Barrera, Sacolle y Gastón Curi. Con este último, según se desprende de las escuchas telefónicas, se decían cosas como "andate al 911" o "terminé con la mercadería". El detalles es que ese día era sábado, Rosales estaba de franco, y mientras tenían esas conversaciones su teléfono estaba ubicado en Costa de Araujo, lugar donde fue hallado el cadáver de Diego Aliaga.

Quién investiga

En los próximos días, la Cámara Federal de Apelaciones resolverá si el expediente se mantiene en la Justicia Federal calificado como secuestro o pasa a la Justicia provincia al ser tratado como un asesinato. Existen dos bandos la respecto.

Por un lado, el fiscal federal Fernando Alcaraz y los abogados de la familia Aliaga quieren que se mantenga tal cual como está. Entienden que restan varias pruebas -entre ellas el informe final de la necropsia- para hacer prevalecer la hipótesis del homicidio sobre el secuestro.

Por otro lado, el juez federal Marcelo Garnica quien ya declaró su incompetencia asegurando que los sospechosos no conformaban una banda que cometía secuestros sistemáticamente y todo apunta a un asesinato.

A su vez, fuentes judiciales cuestionan que la causa siga en la Justicia Federal cuando en el expediente se habla de que Diego Aliaga le ofrecía beneficios a presos a través de coimas a magistrados de ese ámbito . Si bien no hay nombres concretos hasta el momento, en Mendoza los jueces federales no son muchos y, de hecho, Garnica ya no podrá seguir instruyendo la causa si queda en manos del fiscal Alcaraz.