Un enorme negocio quedó sin jefe con la muerte de Omar Jofré, más conocido como El Camel, presunto jefe de una banda narco que también cometía asaltos en casas. Además, era líder de la barra brava de Independiente Rivadavia, y ahora temen una puja de poder para ocupar su lugar.
Debido a esto, investigadores y policías debieron tomar medidas de precaución debido a que estiman que no será fácil la elección del heredero del cargo que ocupaba El Camel, tanto como jefe de una banda delictiva, como una de las cabezas de la barra brava de la Lepra.
Por lo tanto, se extremaron precauciones para prevenir posibles conflictos, especialmente en los barrios del Oeste de Godoy Cruz, donde disputarían quién será la persona que continúe con el redituable negocio que manejaba Jofré, de 36 años.
Aparentemente, el Camel tenía un fuerte poder en la circulación de drogas en el Oeste de Godoy Cruz que hacía notar. Además de narcotráfico, organizaba asaltos a viviendas donde vivían personas con prisión domiciliaria que vendían drogas, lugares donde funcionaban “quiosquitos” o se hacía acopio.
De esta manera, Omar Jofré imponía sus reglas, cómo se manejaba el codiciado negocio y quién lo comandaba.
Esto provocó broncas y rivalidades de aquellos que también querían copar el negocio, lo que terminó con su muerte en la madrugada del domingo 24 de febrero, cuando estaba dentro de su Fiat Palio en la puerta del boliche La Guanaca. Recibió un disparo en el pecho y otro en el cuello.
En medio de la trifulca, y con mucha gente en el lugar, los seguidores de El Camel le pidieron a un policía que estaba a pocos metros que disparara hacia donde escapaban los agresores, pero el efectivo se negó. Esto habría provocado supuestas amenazas de muerte hacia la Policía.
El enojo de los amigos del presunto líder narco se debería a que tiempo atrás tenían, aparentemente, el hábito de tranzar con policías para conseguir su connivencia y apoyo, pero al parecer esa costumbre se cortó y por eso las amenazas.
Los mismos cómplices de Jofré lo llevaron baleado, en su Palio, hasta el Hospital Lencinas, donde el médico de guardia que lo recibió constató la muerte del hombre de 36 años, sin tener idea de quién se trataba.
Ante las amenazas de muerte que habrían recibido los efectivos, y también el médico que recibió a El Camel, otros galenos plantearon el temor que sentían y reforzaron la seguridad en el hospital.
Un tiroteo que habría sido falsa alarma
En la noche del domingo 3 de marzo se produjeron dos hechos en forma simultánea en el Lencinas, pero que aparentemente no estarían vinculados.
Cerca de las 20.30 dos hombres con cascos de motociclistas colocados ingresaron a la guardia y preguntaron por el médico que estaba a cargo. A la policía que estaba allí le pareció extraño, les pidió que esperaran y avisó por radio lo que ocurría, e Inmediatamente las dos personas escaparon del lugar en una moto.
Casi al mismo tiempo, por calle Juncal, personal de Infantería detectó que tres chicos treparon el muro del Hospital e ingresaron al predio. En el momento que iban a capturarlos fueron sorprendidos por otros dos y allí ocurrió un corto tiroteo.
Finalmente, cuando atraparon a los tres chicos de 14, 15 y 17 años, no coincidían las características físicas ni tampoco la ropa con la de los dos que entraron a la guardia preguntando por el médico.
El historial de El Camel
Omar Jofré, de 36 años, estuvo preso por drogas y por un homicidio, del cual fue sobreseído porque en el juicio, todos los testigos negaron los hechos, por lo que no hubo forma de responsabilizarlo por el crimen.
La víctima había sido Raúl Alberto Orozco, asesinado a balazos en enero de 2014, en Godoy Cruz.
En este caso, los investigadores están convencidos que los testigos fueron amenazados para que negaran todo lo ocurrido, o caería sobre ellos las consecuencias.
Luego, en el 2016 fue condenado a cuatro años y medio por tenencia y venta de cocaína, pero nunca dejó de liderar su banda narco y la barra de la Lepra.
